Amanece las veces que te he querido ver. Con el poder de guardar silencio y dejarte dormir, me siento enormemente dichoso al verte feliz.
Compartimos momentos, afanes y lecho... solo así. De talante raudo.
Por instantes entro en egoísmo y quisiera tenerte solo para mi. Es cuando caigo en la cuenta que yo llegué como invitado.
Y todo pensamiento feliz se ve desvanecido, evaporado.
Por mucho que te ame, la libertad es parte de tu atractivo y jamás podría limitarte. Lejos de ser compañero me verías como castigo.
Prefiero amarte uno de tantos y estar a la vera de la certidumbre que me haz de buscar para enjugar tu rostro y descansar tus manos.
Es el castigo de ser mal educado. Por mucho que me prepare, de amante no paso.
Llegaran el momento que un lecho raudo sea solo un recuerdo.
Hasta entonces, salgo por la puerta. Dando pasos de certeza con despejada frente y con aire fresco en los pulmones.
Compartimos momentos, afanes y lecho... solo así. De talante raudo.
Por instantes entro en egoísmo y quisiera tenerte solo para mi. Es cuando caigo en la cuenta que yo llegué como invitado.
Y todo pensamiento feliz se ve desvanecido, evaporado.
Por mucho que te ame, la libertad es parte de tu atractivo y jamás podría limitarte. Lejos de ser compañero me verías como castigo.
Prefiero amarte uno de tantos y estar a la vera de la certidumbre que me haz de buscar para enjugar tu rostro y descansar tus manos.
Es el castigo de ser mal educado. Por mucho que me prepare, de amante no paso.
Llegaran el momento que un lecho raudo sea solo un recuerdo.
Hasta entonces, salgo por la puerta. Dando pasos de certeza con despejada frente y con aire fresco en los pulmones.