darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un aire navegando en círculos asfixia
mis recuerdos,
el sentido de la vida ha perdido su rumbo,
su sendero se desmiembra con la lluvia fina
de una mañana.
Se corrompe un sistema,
aunque desearía cambiar de mundo,
cambiarme de zapatos,
cambiar de ánimos,
pensar que está más cerca el fenecer;
una muñeca triste anhela en un columpio
sus besos mecer.
Ensimismado en los sinsentidos
de una tarde crepuscular,
desecho el ruido de una paz increada.
Enfermo el llanto trata de analizar su existencia,
manes deambulando en un esquema vivencial,
angustia inmanente a la realidad,
síntomas maniqueístas
de un sentimiento obtuso.
Rémora imaginaria en el prejuicio
de un conflicto superfluo,
frívolo,
superego.
Utopía o jauja,
verdad o mentira,
tomados de las manos
se marchan con el tiempo,
mis penas.
Me pregunto:
¿Quién me arrojó a este mundo saturado de condenas?
Cuando un verso te marca, no queda de otra que rendirle pleitesía:
Dan ganas...
de cambiarse de mundo.
Ana María Iza. (Leyendo los diarios).
Dan ganas...
de cambiarse de mundo.
Ana María Iza. (Leyendo los diarios).
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