Erik uaxactum
Poeta recién llegado
Aire,
pieza de cielo,
asedio de mar.
Ruta de hirviente movimiento,
trepa inocuo el grito tenue,
sobre la fibra afinada de pena.
Exhalando púrpura al final de su boca.
la acaricia salvaje,
la violenta la danza.
Su tez vías de corales,
encarnadas en azules y verdes.
Atraviesa la gnosis de la membrana creada en lo extraño.
Desliza la nada en un beso profundo.
Síncopa repetida suave sus labios.
Materia sonora.
Trance oscuro.
Pulpa generosa de los cristales.
Agua a chorro en sus plumones de Elio.
En su cintura la batalla inconclusa de los dioses.
Dos mundos en el iris inquieto de la bestia.
La sangre botada y la marea,
célula renegada,
perla excitada,
la escama,
la morada en el candente azufre.
Los dejas ir entre tus dientes hechos burbuja,
entre los llantos de las cuerdas testigos te tu hambre.
Estrangulados en el coro de tu aullido.
Adormecidos y en sueños,
van bailando en la piedra afilada,
en el misterio del eco en el agua.
Sé saben agotados.
Sienten el sol en la luz de sus bacterias.
Tantas sus victimas,
tantos barcos perdidos,
tantos los náufragos sin sueños.
Tanta agua invisible mordiendo el día en los abismos.
Hasta que salen del agua dejan de sufrir.
Solo para después desintegrarse,
en el etéreo edicto de sus manos.
Unos segundos mas en ti y descubrirían tus ocultos,
tu tesoro perdido,
la brea en tus colmillos,
los engranes de la tierra y sus imanes,
las escaleras hacia el precipicio,
la x en el cementerio de las ballenas.
Recuerdo mi mirada derrochada en el agua.
Me recogiste hecho trizas,
yo víctima voluntaria,
no descifraste mi falta de miedo,
infantil jugaste conmigo y me enseñado todo.
No hay más que yo quiera saber.
Se desde como cosechar luz.
Hasta quien duerme en la profundidad de la tierra.
Sirena,
sería mejor que me respires.
Te prometo confundirme con al aire y no gritar.
Después derribare unos barcos si tú me lo pides.
Si me dejas libre,
por siempre,
lo prometo.
Seré vapor.
Seré bruma que guíe victimas a tu maligna vos.
Solo sutilezas.
pieza de cielo,
asedio de mar.
Ruta de hirviente movimiento,
trepa inocuo el grito tenue,
sobre la fibra afinada de pena.
Exhalando púrpura al final de su boca.
la acaricia salvaje,
la violenta la danza.
Su tez vías de corales,
encarnadas en azules y verdes.
Atraviesa la gnosis de la membrana creada en lo extraño.
Desliza la nada en un beso profundo.
Síncopa repetida suave sus labios.
Materia sonora.
Trance oscuro.
Pulpa generosa de los cristales.
Agua a chorro en sus plumones de Elio.
En su cintura la batalla inconclusa de los dioses.
Dos mundos en el iris inquieto de la bestia.
La sangre botada y la marea,
célula renegada,
perla excitada,
la escama,
la morada en el candente azufre.
Los dejas ir entre tus dientes hechos burbuja,
entre los llantos de las cuerdas testigos te tu hambre.
Estrangulados en el coro de tu aullido.
Adormecidos y en sueños,
van bailando en la piedra afilada,
en el misterio del eco en el agua.
Sé saben agotados.
Sienten el sol en la luz de sus bacterias.
Tantas sus victimas,
tantos barcos perdidos,
tantos los náufragos sin sueños.
Tanta agua invisible mordiendo el día en los abismos.
Hasta que salen del agua dejan de sufrir.
Solo para después desintegrarse,
en el etéreo edicto de sus manos.
Unos segundos mas en ti y descubrirían tus ocultos,
tu tesoro perdido,
la brea en tus colmillos,
los engranes de la tierra y sus imanes,
las escaleras hacia el precipicio,
la x en el cementerio de las ballenas.
Recuerdo mi mirada derrochada en el agua.
Me recogiste hecho trizas,
yo víctima voluntaria,
no descifraste mi falta de miedo,
infantil jugaste conmigo y me enseñado todo.
No hay más que yo quiera saber.
Se desde como cosechar luz.
Hasta quien duerme en la profundidad de la tierra.
Sirena,
sería mejor que me respires.
Te prometo confundirme con al aire y no gritar.
Después derribare unos barcos si tú me lo pides.
Si me dejas libre,
por siempre,
lo prometo.
Seré vapor.
Seré bruma que guíe victimas a tu maligna vos.
Solo sutilezas.
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