finale
Poeta recién llegado
AJENA DAMA
Que lastima que estés ocupada,
Y no tengas espacio para mi amor,
Pero era lógico que tan hermosa dama,
Tuviera resguardado el corazón.
Tal vez el viento me atrajo lento,
Y la luna nunca me hablo de ti,
Por eso; desearía manipular el tiempo,
Para no encontrarte hasta aquí.
No escuchas mis palabras
Ni tomas cuenta de mi presencia,
No existen ni aciertos, ni faltas,
Solo mi voluntad de robar tu esencia.
Para algunos es pecado,
Para mí poder dormir en tu espalda,
Llenarte de felicidad a mi lado,
Decirte: te quiero en una sola mirada.
El calor ya me ha olvidado,
La tristeza me ha invadido,
Y en mi mente he encontrado,
Que mi amor no tiene alivio.
Vuelve el callado amanecer,
Y mis manos aun sienten culpa,
Frente al árbol donde no volvió a nacer,
Ni una flor ni una fruta.
Concédeme solo un beso,
Y déjame probar tus labios rosas,
Sabor del que seré preso
Bajo estas luces tan hermosas.
Ódiame al ver tus ojos con pasión
Pupila donde creo fantasías
Quema este poema; y mi ilusión,
Cenizas y esperanzas tan vacías.
Si tan solo yo lograra;
Que mi voz marque tus latidos,
Con suave y cálida palabra,
Ahogaría en romance tus sentidos.
¡Oye!... mira y siente
Tras esta rosa mi seducción,
Cada pétalo y verso; que no miente,
Solo busca tu cariño y comprensión.
Que lastima que estés ocupada,
Y no tengas espacio para mi amor,
Pero era lógico que tan hermosa dama,
Tuviera resguardado el corazón.
Tal vez el viento me atrajo lento,
Y la luna nunca me hablo de ti,
Por eso; desearía manipular el tiempo,
Para no encontrarte hasta aquí.
No escuchas mis palabras
Ni tomas cuenta de mi presencia,
No existen ni aciertos, ni faltas,
Solo mi voluntad de robar tu esencia.
Para algunos es pecado,
Para mí poder dormir en tu espalda,
Llenarte de felicidad a mi lado,
Decirte: te quiero en una sola mirada.
El calor ya me ha olvidado,
La tristeza me ha invadido,
Y en mi mente he encontrado,
Que mi amor no tiene alivio.
Vuelve el callado amanecer,
Y mis manos aun sienten culpa,
Frente al árbol donde no volvió a nacer,
Ni una flor ni una fruta.
Concédeme solo un beso,
Y déjame probar tus labios rosas,
Sabor del que seré preso
Bajo estas luces tan hermosas.
Ódiame al ver tus ojos con pasión
Pupila donde creo fantasías
Quema este poema; y mi ilusión,
Cenizas y esperanzas tan vacías.
Si tan solo yo lograra;
Que mi voz marque tus latidos,
Con suave y cálida palabra,
Ahogaría en romance tus sentidos.
¡Oye!... mira y siente
Tras esta rosa mi seducción,
Cada pétalo y verso; que no miente,
Solo busca tu cariño y comprensión.
No soy príncipe
héroe o dios,
Pobre hombre entre la nada
Pequeña caricia y largo adiós,
Y me despido de ti ajena dama
Pobre hombre entre la nada
Pequeña caricia y largo adiós,
Y me despido de ti ajena dama