Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Ajena
Los hombres sois iguales
de músculo y poca testa;
buscais siempre la oscura,
teneis presente la cesta,
la colada y la basura.
Volveis a casa sin hora
con sigilo de serpiente,
no sea que la señora
de la sierpe sea el diente.
Cuando donais un billete
os creeis dueños del saldo
porque resta lo que mete
quien cocina todo el caldo.
Una vez comido el hombre
satisfecho en su morada,
no dirá ni mu del nombre
por quien fue la trasnochada.
Y es que el mundo es como miel
que gargantas empalaga.
El dulzor que es todo infiel
a oscuras siempre traga.
Los hombres sois iguales
de músculo y poca testa;
buscais siempre la oscura,
teneis presente la cesta,
la colada y la basura.
Volveis a casa sin hora
con sigilo de serpiente,
no sea que la señora
de la sierpe sea el diente.
Cuando donais un billete
os creeis dueños del saldo
porque resta lo que mete
quien cocina todo el caldo.
Una vez comido el hombre
satisfecho en su morada,
no dirá ni mu del nombre
por quien fue la trasnochada.
Y es que el mundo es como miel
que gargantas empalaga.
El dulzor que es todo infiel
a oscuras siempre traga.