Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Desde el centro de un círculo perfecto,
donde reside tu pálpito,
emerges al albur de toda medida
rasgando con tus múltiples alas verdes
la gasa de sutil transparencia que te ciñe.
Ensimismada en tu pertinaz lentitud
y, aunque lozana, tan ermitaña
y vacía de cantos
yo, que he comenzado a escribir
mi epílogo, aún me estremezco
ante tu ausente existencia como de tundra
y esclavizas mi mirada
con tu arrogante eternidad espuria,
celebrándote allá
donde sostienes la divina proporción
o, ingrávida y fugaz, de magma pintas el aire.
donde reside tu pálpito,
emerges al albur de toda medida
rasgando con tus múltiples alas verdes
la gasa de sutil transparencia que te ciñe.
Ensimismada en tu pertinaz lentitud
y, aunque lozana, tan ermitaña
y vacía de cantos
yo, que he comenzado a escribir
mi epílogo, aún me estremezco
ante tu ausente existencia como de tundra
y esclavizas mi mirada
con tu arrogante eternidad espuria,
celebrándote allá
donde sostienes la divina proporción
o, ingrávida y fugaz, de magma pintas el aire.
Última edición: