Fumaba con tanto esmero
que coronas dibujaba,
aros de plata nublada
salían por los agujeros
de su nariz trasnochada.
Bebía con sumo placer
-noche tras noche pimplaba-
hasta ver amanecer,
botellas envenenadas
que le hacían enloquecer
Amaba con tanto ahínco
que las camas reventaba
-era famoso en el barrio-
un rufián le llamaban
las mujeres despechadas
Se marchó sin despedirse
sin oración ni rosario
pero escribió en su glosario
un epitafio granuja:
"nada de caza de brujas
aquí descansa un poeta,
un soñador, un artista,
que a disfrutado la vida;
un vacilón, chantajista,
fumador empedernido
alcohólico nada anónimo
seductor de las mujeres
y que ganó la partida
disfrutando los placeres
más gratos en ésta vida
JSS
Copyright julio 2017