daniel amaya
Poeta fiel al portal
Ese amor o tal vez no, latigazo de púas en mi cerebro
como tragarme el hielo o estar atragantado,
lloro la sonriente mentira, no otra, si conociera otra,
en un suspiro cayó la primavera,
sin saberlo me mordió las orejas y me crujieron las tripas.
Ya está hecho ese viaje, ese extraño sentimiento,
viaje que resultó largo en una telaraña,
aun cuando supe que murió el tejido,
sentí la angustia, me hirió la curiosidad,
lo que sentí fue el placer de saludarla.
Me apuñaló, como piquetes de zancudo,
me venció, estaba dormido como en el techo,
no aguanté sus palabras, hechizaron el papel
y sonreí y no lloré, solo abrasé su ser,
la ira se confundió, mis hábitos se despistaron,
fui esclavo del momento y no de mis pecados,
me tomó como robándome de la cartera,
intenté desaparecer, ella no quería, ella me venció,
me perdí en el tiempo como en coma.
Te amé, me amaste, amamos todo,
fue una fiesta en un crucero,
tu voz me embriagó, tu piel me enloqueció,
nos ligamos, nos confundimos,
no vimos donde terminábamos y donde empezábamos.
Amor ya sufrí demasiado, tú también,
que no nos ligue nada
ni tus llameantes labios, ni tus pesadas palabras,
sólo que nos ligue la lujuria,
no nuestras cabezas.
Soy un pájaro, no de los del nido,
de los que les gusta volar,
así no nos quemamos, así estamos mejor,
que no nos amarre absolutamente nada,
que nos una la lujuria y las mentiras
y no mí sentida caja, ni la tuya.
Es absurdo antes no quedaba nada, ni las almohadas,
ni las cobijas, ni el recuerdo de las risas, de las miradas,
soy como un insecto, trepé tu vestido y lamí tu sudor,
no siento nada, tú tampoco, aun así nos sentimos bien,
eso fue lo que pasó, nos atrapó una telaraña, como insectos
y no como cuando lo botamos todo, Como un pañuelo sucio.
Que no nos ate nada amor, así es mejor,
ni la sentida vida, ni el sentido amor,
ni lo que no hacía falta entender,
ni lo que se suponía haberse dicho,
sólo que nos ate nuestros deseos y nuestros pecados
y no nuestros sueños y significados,
sólo nuestros inmaduros y vanidosos cuerpos.
como tragarme el hielo o estar atragantado,
lloro la sonriente mentira, no otra, si conociera otra,
en un suspiro cayó la primavera,
sin saberlo me mordió las orejas y me crujieron las tripas.
Ya está hecho ese viaje, ese extraño sentimiento,
viaje que resultó largo en una telaraña,
aun cuando supe que murió el tejido,
sentí la angustia, me hirió la curiosidad,
lo que sentí fue el placer de saludarla.
Me apuñaló, como piquetes de zancudo,
me venció, estaba dormido como en el techo,
no aguanté sus palabras, hechizaron el papel
y sonreí y no lloré, solo abrasé su ser,
la ira se confundió, mis hábitos se despistaron,
fui esclavo del momento y no de mis pecados,
me tomó como robándome de la cartera,
intenté desaparecer, ella no quería, ella me venció,
me perdí en el tiempo como en coma.
Te amé, me amaste, amamos todo,
fue una fiesta en un crucero,
tu voz me embriagó, tu piel me enloqueció,
nos ligamos, nos confundimos,
no vimos donde terminábamos y donde empezábamos.
Amor ya sufrí demasiado, tú también,
que no nos ligue nada
ni tus llameantes labios, ni tus pesadas palabras,
sólo que nos ligue la lujuria,
no nuestras cabezas.
Soy un pájaro, no de los del nido,
de los que les gusta volar,
así no nos quemamos, así estamos mejor,
que no nos amarre absolutamente nada,
que nos una la lujuria y las mentiras
y no mí sentida caja, ni la tuya.
Es absurdo antes no quedaba nada, ni las almohadas,
ni las cobijas, ni el recuerdo de las risas, de las miradas,
soy como un insecto, trepé tu vestido y lamí tu sudor,
no siento nada, tú tampoco, aun así nos sentimos bien,
eso fue lo que pasó, nos atrapó una telaraña, como insectos
y no como cuando lo botamos todo, Como un pañuelo sucio.
Que no nos ate nada amor, así es mejor,
ni la sentida vida, ni el sentido amor,
ni lo que no hacía falta entender,
ni lo que se suponía haberse dicho,
sólo que nos ate nuestros deseos y nuestros pecados
y no nuestros sueños y significados,
sólo nuestros inmaduros y vanidosos cuerpos.
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