Manolo Martínez
Poeta fiel al portal
AL AMOR
Osado te evoco.
Pido ayuda a Cupido,
a mi rincón, mis libros,
al lucero del atardecer,
a mi jazmín querido;
a esa parejita en la plaza
que se esconde y sonroja;
a la ternura de un niño
que margaritas deshoja;
a mi almohada, a mis sueños,
a mis recuerdos pasados.
Te presiento complejo;
tanto, que a las Musas invoco.
Te leo y escribo.
Te pienso, te sufro,
te gozo y respiro.
Te ensalzo y desdeño.
Te llamo y en ti reposo.
Pero no te defino
ni mucho menos, entiendo.
Sólo puedo vivirte.
Saber que existes.
¡Sí! ¡Existes!
Imponente. Humilde.
Altivo. Servicial.
Excelso. Majestuoso.
Carnal. Celestial.
Egoísta. Puro.
Lujurioso. Santo.
Porque tú eres así…
Te das todo y nunca te vacías.
Incomprensible. Eterno.
Universal. Grandioso.
Herida. Remedio.
Sufrimiento. Orgasmo.
Verdad. Sentimiento.
Alegría. Llanto.
Por ti se nace y se muere.
Se encuentra y se pierde.
El óvulo germina
en el milagro de la vida.
Espejo. Manto.
Bastón. Arcilla.
En la penumbra de la noche
y a la luz del mediodía.
En la palabra y en el beso,
sin edad, sin tiempo.
A ti todo me entrego y abandono…
Y soy fuego, agua,
canto, semilla.
Al fin y al cabo,
tú lo eres todo.
Por ti se creó el mundo
y se mantiene.
Y por ti se acaba el mundo
a veces.
Dignificas, elevas,
humillas, sepultas.
Iluminas, seduces,
transformas y quemas.
Pero siempre trasciendes.
¡Ay si tú no estás!
¡Cuánto vacío!...
…locura, tristeza,
soledad y miedo.
Las leyes físicas y naturales
no te comprenden ni contienen.
Contigo todo es posible:
nadar los siete mares,
volar a las estrellas,
escalar montañas,
regalar la Luna,
cruzar mil desiertos,
y viajar al Sol…
…y seguir viviendo para disfrutarte.
Perdonar ofensas, olvidar rencores,
educar hijos, recibir afrentas.
Compartir el pan,
elevar una oración…
Decir “te amo” , “Te quiero”
“Te espero”, “Te deseo”.
“Te necesito”, “Lo siento”
“Te extraño”. “Te creo”.
Al fin y al cabo, repito,
tú lo eres todo.
Permite a mi verso,
que en neta osadía
y loca travesía
evocarte quiso,
y hoy en el papel
humilde te nombre.
Con esencia Divina
y con rostro humano,
nuestra majestad:
EL AMOR
Osado te evoco.
Pido ayuda a Cupido,
a mi rincón, mis libros,
al lucero del atardecer,
a mi jazmín querido;
a esa parejita en la plaza
que se esconde y sonroja;
a la ternura de un niño
que margaritas deshoja;
a mi almohada, a mis sueños,
a mis recuerdos pasados.
Te presiento complejo;
tanto, que a las Musas invoco.
Te leo y escribo.
Te pienso, te sufro,
te gozo y respiro.
Te ensalzo y desdeño.
Te llamo y en ti reposo.
Pero no te defino
ni mucho menos, entiendo.
Sólo puedo vivirte.
Saber que existes.
¡Sí! ¡Existes!
Imponente. Humilde.
Altivo. Servicial.
Excelso. Majestuoso.
Carnal. Celestial.
Egoísta. Puro.
Lujurioso. Santo.
Porque tú eres así…
Te das todo y nunca te vacías.
Incomprensible. Eterno.
Universal. Grandioso.
Herida. Remedio.
Sufrimiento. Orgasmo.
Verdad. Sentimiento.
Alegría. Llanto.
Por ti se nace y se muere.
Se encuentra y se pierde.
El óvulo germina
en el milagro de la vida.
Espejo. Manto.
Bastón. Arcilla.
En la penumbra de la noche
y a la luz del mediodía.
En la palabra y en el beso,
sin edad, sin tiempo.
A ti todo me entrego y abandono…
Y soy fuego, agua,
canto, semilla.
Al fin y al cabo,
tú lo eres todo.
Por ti se creó el mundo
y se mantiene.
Y por ti se acaba el mundo
a veces.
Dignificas, elevas,
humillas, sepultas.
Iluminas, seduces,
transformas y quemas.
Pero siempre trasciendes.
¡Ay si tú no estás!
¡Cuánto vacío!...
…locura, tristeza,
soledad y miedo.
Las leyes físicas y naturales
no te comprenden ni contienen.
Contigo todo es posible:
nadar los siete mares,
volar a las estrellas,
escalar montañas,
regalar la Luna,
cruzar mil desiertos,
y viajar al Sol…
…y seguir viviendo para disfrutarte.
Perdonar ofensas, olvidar rencores,
educar hijos, recibir afrentas.
Compartir el pan,
elevar una oración…
Decir “te amo” , “Te quiero”
“Te espero”, “Te deseo”.
“Te necesito”, “Lo siento”
“Te extraño”. “Te creo”.
Al fin y al cabo, repito,
tú lo eres todo.
Permite a mi verso,
que en neta osadía
y loca travesía
evocarte quiso,
y hoy en el papel
humilde te nombre.
Con esencia Divina
y con rostro humano,
nuestra majestad:
EL AMOR