Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Al amparo de la noche.
Yo no se lo que aguarda la noche
bajo sus pestañas de luz de luna.
No se lo que guarda bajo la ranura
O si su bendición será todo un derroche.
Yo se muy poco de estos juramentos,
tan poco como quizás me se tu nombre,
más, quizás con suerte yo me asombre
Si esta noche estallase en sentimientos.
Yo no se mucho de casi nada,
ni de hombres, mujeres o pequeños,
pero si la noche deja salir todos mis sueños
Quizás la soledad cederá por olvidada.
Yo no se si creerías en el amor como yo creo,
no se si podrías amarme por completo,
más, si quisieras ser de mi ser el complemento
Mis ojos te daría y todo lo que en ellos veo.
La noche sabe suficiente de nosotros,
de los colores, las sombras y lo etéreo,
porque la noche sabe lo que yo no leo
De mi destino, el tuyo y el de otros.
Intuyo entonces que tú tampoco sabes
si quizás seré para ti el hombre correcto,
pero se, que aún quizás sin ser perfecto
La noche espera de nosotros lo que cabe.
Yo no se de donde surge este latido
ni cuantas vidas he esperado por tu beso.
Tu no sabes quizás que yo lo intento,
pero sabrás, si te beso, que yo te necesito.
-Al amparo de la noche-
Yo no se lo que aguarda la noche
bajo sus pestañas de luz de luna.
No se lo que guarda bajo la ranura
O si su bendición será todo un derroche.
Yo se muy poco de estos juramentos,
tan poco como quizás me se tu nombre,
más, quizás con suerte yo me asombre
Si esta noche estallase en sentimientos.
Yo no se mucho de casi nada,
ni de hombres, mujeres o pequeños,
pero si la noche deja salir todos mis sueños
Quizás la soledad cederá por olvidada.
Yo no se si creerías en el amor como yo creo,
no se si podrías amarme por completo,
más, si quisieras ser de mi ser el complemento
Mis ojos te daría y todo lo que en ellos veo.
La noche sabe suficiente de nosotros,
de los colores, las sombras y lo etéreo,
porque la noche sabe lo que yo no leo
De mi destino, el tuyo y el de otros.
Intuyo entonces que tú tampoco sabes
si quizás seré para ti el hombre correcto,
pero se, que aún quizás sin ser perfecto
La noche espera de nosotros lo que cabe.
Yo no se de donde surge este latido
ni cuantas vidas he esperado por tu beso.
Tu no sabes quizás que yo lo intento,
pero sabrás, si te beso, que yo te necesito.
-Al amparo de la noche-