Joel Linares Moreno
Poeta recién llegado
Desde las tejas de mi casa incinerada,
gotea la vida de mis muertos,
la sombra inexistente cobija mis sueños,
mis raíces son mas profundas que el desierto,
que el estallido de la mina terrestre,
que la catástrofe que me visita a diario,
tocando mi puerta bombardeada.
La llave aun cuelga de la pared de mi exilio,
ella conversa cada tarde con mis ancestros,
y bailan el dabke al caer el sol.
Mi tarea perpetua sera cantar nuestro retorno,
desde la cuna que cobija mi simiente,
un canto con olor a aceitunas y orégano,
un canto mas alto que el muro de la ignominia.
Voy a volver,
aún en mis huesos,
en mis cenizas,
en mis átomos hechos polvo,
la arena del desierto que piso Juan
entrará en mis dedos,
lloraré sobre las tumbas de mis hermanos,
y sembraré un olivo en cada cráter que dejaron los misiles.
Voy a volver,
es mi destino.
gotea la vida de mis muertos,
la sombra inexistente cobija mis sueños,
mis raíces son mas profundas que el desierto,
que el estallido de la mina terrestre,
que la catástrofe que me visita a diario,
tocando mi puerta bombardeada.
La llave aun cuelga de la pared de mi exilio,
ella conversa cada tarde con mis ancestros,
y bailan el dabke al caer el sol.
Mi tarea perpetua sera cantar nuestro retorno,
desde la cuna que cobija mi simiente,
un canto con olor a aceitunas y orégano,
un canto mas alto que el muro de la ignominia.
Voy a volver,
aún en mis huesos,
en mis cenizas,
en mis átomos hechos polvo,
la arena del desierto que piso Juan
entrará en mis dedos,
lloraré sobre las tumbas de mis hermanos,
y sembraré un olivo en cada cráter que dejaron los misiles.
Voy a volver,
es mi destino.