Armonia
Poeta veterana
Siento la oscuridad en mi piel.
Sus dedos me acarician y estremecen,
un sabor agridulce en mi garganta
me excita, me recorre, me embarga,
produce oleadas de calor que se replican
en mis poros, en mis ansias, en mi ser.
Al borde de sus dedos,
percibo el aroma
de una respiración pausada
profunda, templada
que conmueve con el susurro
de su aliento.
Me place, su sonido me envuelve,
me arrulla, me inquieta,
subleva mi mente.
Su rostro sereno,
parsimonia de deseos,
refleja mi avidez
por rebatir,
sentidos, anhelos y sueños.
Intenso vendaval
que me domina,
no puedo resistirme
me siento prisionera,
del néctar de tus besos
no quiero libertad.
Cúbreme en tu sombra,
albérgate en mi cuerpo,
sacia mi apetito,
¡ya no puedo más!
Sus dedos me acarician y estremecen,
un sabor agridulce en mi garganta
me excita, me recorre, me embarga,
produce oleadas de calor que se replican
en mis poros, en mis ansias, en mi ser.
Al borde de sus dedos,
percibo el aroma
de una respiración pausada
profunda, templada
que conmueve con el susurro
de su aliento.
Me place, su sonido me envuelve,
me arrulla, me inquieta,
subleva mi mente.
Su rostro sereno,
parsimonia de deseos,
refleja mi avidez
por rebatir,
sentidos, anhelos y sueños.
Intenso vendaval
que me domina,
no puedo resistirme
me siento prisionera,
del néctar de tus besos
no quiero libertad.
Cúbreme en tu sombra,
albérgate en mi cuerpo,
sacia mi apetito,
¡ya no puedo más!
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:: Te mando mis estrellas.