efimera quimera
Poeta recién llegado
Un rió de sangre que fluye con dos monos en su centro bananos de marfil en sus manos evadiendo los destellos del sol congelado que transmuta el desdén de un solsticio cansado y enajenado en suprema alevosía; cabizbaja y libida la luna porosa de fuego tratando de apaciguar lo sollozos de tremebundo amor de un alma taciturna y lacerada por la ínfima oscuridad de un resplandor de cielo invernal. Eso y un poco mas es lo que encontré en su mirada de ambigua convalecencia y aprecio.