Victor F. Sinde
Poeta recién llegado
Uno siente la necesidad,
de cualquier cosa,
cuando después de cien días descubre
un recuerdo de aquellos segundos.
Harto de pensamientos,
cierro los ojos un momento,
y los abro en Aragón.
En un día con Cierzo.
Roja la tierra, rojos los pueblos,
rojas las barras de su bandera.
Las nubes de hierro imperial,
estiradas en mil colores,
describiendo en cada unión,
en cada altura de hielo,
cada color de ojos: miel, azul, acero.
Deseando a cada momento
descubrir un nuevo rayo.
Añil, blanco, gris y negro.
Los días suceden
con esta mera explicación:
El Sol vuelve siempre al museo
para ver de nuevo
el cielo de Aragón.
de cualquier cosa,
cuando después de cien días descubre
un recuerdo de aquellos segundos.
Harto de pensamientos,
cierro los ojos un momento,
y los abro en Aragón.
En un día con Cierzo.
Roja la tierra, rojos los pueblos,
rojas las barras de su bandera.
Las nubes de hierro imperial,
estiradas en mil colores,
describiendo en cada unión,
en cada altura de hielo,
cada color de ojos: miel, azul, acero.
Deseando a cada momento
descubrir un nuevo rayo.
Añil, blanco, gris y negro.
Los días suceden
con esta mera explicación:
El Sol vuelve siempre al museo
para ver de nuevo
el cielo de Aragón.
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