OH CUAM TRISTIS
Poeta recién llegado
Hoy siento que me voy de la ciudad,
no hay nada que me indique qué pensar.
Las calles viajan solas sin razón
y hastiado bajo el cielo ruego a Dios:
Que pueda yo un día más vivir
que puedan mis ojos sonreír
y nunca mi alma desmayar.
Que el niño que hubo una vez en mí
renazca y no deje salir
a mi prisionera soledad.
Y poder partir de ahí
a los puertos de paz
donde mi alma es el mar
y el horizonte es mi capitán.
Y postrado ante un altar
con las manos alzadas a la inmensidad
te grito: ¡ YA DEJAME SOÑAR!
Que sigo aquí sufriendo,
pues estoy aquí muriendo
y tus ojos no me quieren mirar.
Mi anhelo late tan fuerte
mi sed es tan potente
que hasta que me bendigas
yo te batallaré.
no hay nada que me indique qué pensar.
Las calles viajan solas sin razón
y hastiado bajo el cielo ruego a Dios:
Que pueda yo un día más vivir
que puedan mis ojos sonreír
y nunca mi alma desmayar.
Que el niño que hubo una vez en mí
renazca y no deje salir
a mi prisionera soledad.
Y poder partir de ahí
a los puertos de paz
donde mi alma es el mar
y el horizonte es mi capitán.
Y postrado ante un altar
con las manos alzadas a la inmensidad
te grito: ¡ YA DEJAME SOÑAR!
Que sigo aquí sufriendo,
pues estoy aquí muriendo
y tus ojos no me quieren mirar.
Mi anhelo late tan fuerte
mi sed es tan potente
que hasta que me bendigas
yo te batallaré.