Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tumbada en la alcayata
del rizo de tu mirada
mis uñas aceradas
proyectan sombras chinescas
en la curva de tu espalda.
Como alcaraván en la foresta
que danza entre las ramas
me baño en luna plañidera
que se filtra por las rejas
de la cárcel de tu abrazo.
Te arranco los sonidos
como cuerdas de guitarra
tocando todos tus trastes.
Va muriéndose el silencio
al compás de mis arranques.
La brida entre mis manos.
El fuste cosido a los labios.
Trota. Frena. Galopa
la pasión en ávido corcel
que a horcajadas se desboca.
Y entre suspiro y suspiro;
el torrente se derrama
en la laguna de mis valles,
dejando así de flechas
tu aljaba ahora desierta.
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