Teo Moran
Poeta fiel al portal
Te vas, caes por entre mis dedos
sobre volando los alféizares del alma,
y yo, que te idolatro entre mis manos
musito callado el amor que me embarga,
esa luz tenue que arde en tu sonrisa
y sutil me roba hasta los suspiros.
Eres mía, sempiterna y sinuosa,
a veces agreste y otras taciturna,
mientras tu mirada, desconsolada,
mira perdida el horizonte encrespado
buscando un atisbo de paz y de amor,
mira a nuestra casa silente y velada
por los rayos de un sol que nos observa,
que espera en el umbral de la puerta,
mientras detrás, el mundo se disipa
como un granizado frío en tus labios,
y como un reguero cristalino y dulce
nos inunda el latido que nace del pecho,
es más, quiero que entiendas el amor
que fluye desde los dedos al corazón,
como se hace eco en mis alegres sueños
y resuena alocadamente en mi ombligo,
como feliz lleva el sabor de tu piel
junto al cascabeleo de tu hermosa risa,
aún en esos días que callas en tu mundo
y este dibuja los besos de nuestros labios,
aún cuando la vida es un breve momento,
un instante que se repite en el alma.
Abro mis manos y dejo caer el recuerdo
en los acantilados donde la golondrina
lleva la flor secreta de nuestra piel,
unos abrazos dulces y unos suaves besos,
lleva la orquesta sonora de dos corazones
que arden en el crepúsculo silente,
como en su mundo nadie les mira
y a solas bailan al compás de su amor.