Gabriel Bust
Poeta recién llegado
Sentado a la orilla del río,
veo el agua correr.
Quiero agarrarla en mis manos,
mas siento que no podré.
Trae con sigo mil sueños
y cosas que no sabré,
observo que va sola y triste,
con surcos por recorrer.
Probé su frescura en mis labios,
la que me hizo estremecer,
sentí miedo por cruzarme en su paso,
porque es mucha agua para mi, lo sé.
Algo obstruía a ese río,
y yo solo lo ayudé,
para que pueda seguir su destino,
y que siga su cause otra vez.
Veo al agua que llega
acá viene, uy, ya se fué.
Sé que al final del camino
un buen dique la va a detener.
Se mojan mis ojos de nuevo,
una lágrima dejé caer.
Yo no soy dueño del río,
ya me voy solo otra vez.
Y aunque yo sienta tristeza,
no te voy a detener,
solo estaré a tu lado,
siempre un amigo seré.
Gabriel Bust
veo el agua correr.
Quiero agarrarla en mis manos,
mas siento que no podré.
Trae con sigo mil sueños
y cosas que no sabré,
observo que va sola y triste,
con surcos por recorrer.
Probé su frescura en mis labios,
la que me hizo estremecer,
sentí miedo por cruzarme en su paso,
porque es mucha agua para mi, lo sé.
Algo obstruía a ese río,
y yo solo lo ayudé,
para que pueda seguir su destino,
y que siga su cause otra vez.
Veo al agua que llega
acá viene, uy, ya se fué.
Sé que al final del camino
un buen dique la va a detener.
Se mojan mis ojos de nuevo,
una lágrima dejé caer.
Yo no soy dueño del río,
ya me voy solo otra vez.
Y aunque yo sienta tristeza,
no te voy a detener,
solo estaré a tu lado,
siempre un amigo seré.
Gabriel Bust