AL ETERNO PROVOCADOR
Detesto la soberbia que provoca
desazón en el alma del sensible,
insultando de modo inconcebible
con el verbo que sale de su boca.
La frase que insolente descoloca,
fanática, procaz y hasta terrible,
producto de un espíritu irascible
que nunca se arrepiente (y se equivoca).
Sujetos que destilan arrogancia,
capaces en su orgullo de decir
lindezas que demuestran petulancia:
"No pienso tolerar ni consentir
que nadie ponga en duda mi prestancia".
(Me temo que tendrán que sucumbir)
--..--
Chu
Detesto la soberbia que provoca
desazón en el alma del sensible,
insultando de modo inconcebible
con el verbo que sale de su boca.
La frase que insolente descoloca,
fanática, procaz y hasta terrible,
producto de un espíritu irascible
que nunca se arrepiente (y se equivoca).
Sujetos que destilan arrogancia,
capaces en su orgullo de decir
lindezas que demuestran petulancia:
"No pienso tolerar ni consentir
que nadie ponga en duda mi prestancia".
(Me temo que tendrán que sucumbir)
--..--
Chu