Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Al filo de la media noche
en las calles de piedra,
se escuchan pasos furtivos
en oscurecidas callejuelas.
Ladra un perro...
Todo cautiva a la pena,
que revienta en los gritos
del viento que grotesco ventea.
Al filo de la media noche
en la fuente ciega,
hay un nicho de amarguras
que las enseña la aldea.
Mientras se nublan las luces
de todas las callejuelas,
se escucha sigilosa
la apertura de una cancela.
Rosario de Cuenca Esteban
en las calles de piedra,
se escuchan pasos furtivos
en oscurecidas callejuelas.
Ladra un perro...
Todo cautiva a la pena,
que revienta en los gritos
del viento que grotesco ventea.
Al filo de la media noche
en la fuente ciega,
hay un nicho de amarguras
que las enseña la aldea.
Mientras se nublan las luces
de todas las callejuelas,
se escucha sigilosa
la apertura de una cancela.
Rosario de Cuenca Esteban
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