Otra noche sin reposo,
mi mente se desliza,
entre el sabor ardiente de tus labios,
fuego efímero que se funde con la sombra.
No existen labios que incendien como los tuyos,
ni caricia que derrita la piel que guarda el misterio de tus suspiros,
tu cuerpo, escultura moldeada por sueños,
tallada en los rincones secretos de mi memoria.
Tus ojos, dos abismos profundos,
me llaman desde el vértigo del recuerdo,
tus rizos se enredan en la trama de mis pensamientos,
y mi alma te busca, etérea, aquí, a mi lado.
Quisiera despertar, pero el deseo es prisión dulce,
y en cada suspiro, en cada latido suspendido,
sigues siendo la tormenta que arrasa mi silencio,
el incendio que consume todo lo que soy.
mi mente se desliza,
entre el sabor ardiente de tus labios,
fuego efímero que se funde con la sombra.
No existen labios que incendien como los tuyos,
ni caricia que derrita la piel que guarda el misterio de tus suspiros,
tu cuerpo, escultura moldeada por sueños,
tallada en los rincones secretos de mi memoria.
Tus ojos, dos abismos profundos,
me llaman desde el vértigo del recuerdo,
tus rizos se enredan en la trama de mis pensamientos,
y mi alma te busca, etérea, aquí, a mi lado.
Quisiera despertar, pero el deseo es prisión dulce,
y en cada suspiro, en cada latido suspendido,
sigues siendo la tormenta que arrasa mi silencio,
el incendio que consume todo lo que soy.
-Dior