elpaisdenuncajamas77
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caminé por angostos caminos,
montañas que tocaban el cielo,
parajes por los que ningún ser vivo
había tocado el suelo.
Navegué por mares y océanos,
superé tormentas perfectas,
con dos tibias y una calavera de trapo,
arribé en islas desiertas.
Vagué por calles oscuras
donde no entra la policía,
me rodeé de mujeres impuras
a las que abandonaba al nacer el día.
Me perdí en laberintos
en los que criaturas salvajes
mostraban amenazantes sus colmillos
al salir la luna menguante.
Y descubrí que la Aurora Boreal
y los amaneceres rojos
siempre estuvieron detrás
del brillo que hoy me regalan tus ojos.
montañas que tocaban el cielo,
parajes por los que ningún ser vivo
había tocado el suelo.
Navegué por mares y océanos,
superé tormentas perfectas,
con dos tibias y una calavera de trapo,
arribé en islas desiertas.
Vagué por calles oscuras
donde no entra la policía,
me rodeé de mujeres impuras
a las que abandonaba al nacer el día.
Me perdí en laberintos
en los que criaturas salvajes
mostraban amenazantes sus colmillos
al salir la luna menguante.
Y descubrí que la Aurora Boreal
y los amaneceres rojos
siempre estuvieron detrás
del brillo que hoy me regalan tus ojos.