Al final,señora, ya no sé qué debo hacer contigo.
Hay tantas poesías que parece que lluevan del cielo,
pero sin escuchar tu sintonía se pierde mi anhelo,
me quedo desnudo, como me parió mi madre un día de agonía.
Si no puedo escuchar tus latidos... ¿de qué me sirve ya la poesía?
¿Piensas que alguna vez me interesó la poesía?
A mí solo me interesa arropar tu espíritu
con las palabras justas para que no queden vacías,
que con nuestro amor recuperemos el aliento y la vida en compañía.
Yo no quiero sueños, yo deseo el despertar de la vida y la alegría;
por eso mi alma desdichada grita con desespero en este altar de poesía
la dosis justa de belleza y de pureza para huir de la pobreza
en este rincón escondido de los sueños de títeres sin cabeza.
¿ Lo comprendes ahora, señora? quizás nunca lo has sabido,
me encuentro solo, muy solo , si no siento tus latidos
y ya no sé, señora, qué debo hacer contigo.
Hay tantas poesías que parece que lluevan del cielo,
pero sin escuchar tu sintonía se pierde mi anhelo,
me quedo desnudo, como me parió mi madre un día de agonía.
Si no puedo escuchar tus latidos... ¿de qué me sirve ya la poesía?
¿Piensas que alguna vez me interesó la poesía?
A mí solo me interesa arropar tu espíritu
con las palabras justas para que no queden vacías,
que con nuestro amor recuperemos el aliento y la vida en compañía.
Yo no quiero sueños, yo deseo el despertar de la vida y la alegría;
por eso mi alma desdichada grita con desespero en este altar de poesía
la dosis justa de belleza y de pureza para huir de la pobreza
en este rincón escondido de los sueños de títeres sin cabeza.
¿ Lo comprendes ahora, señora? quizás nunca lo has sabido,
me encuentro solo, muy solo , si no siento tus latidos
y ya no sé, señora, qué debo hacer contigo.
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