Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Un millón de ojos me miran
desde el cielo
mas no veo los tuyos
en la profundidad de este abismo,
han de cumplirse las sentencias
que quedaron congeladas.
La oscuridad
germina flores de espanto
en cada esquina,
los cigarros se encienden
como faroles latiendo,
en mis sienes
resbala tu recuerdo.
En mis manos se disuelve
el dilema
como un pan hecho de arena,
son tantas las horas que faltas
son tantos los agujeros
en el cielo.
Mis dedos congelados
se quiebran en la montaña
de tu ausencia
y tu nombre corta la noche
en la madures del olvido,
hay destellos que vuelan
como mariposas redondas
lugares que no conocía
en mi cuarto
y un par estrellas nuevas.
Niégame una vez y veras
que aparezco
niégame dos veces
y sentirás mi presencia,
enloqueceré por ti dos veces
por noche,
la luz se apaga en mis ojos
serás sombras en un momento
y mi pecho hablara de ti.
Se tú la benevolencia
resistente
por una vez,
aparece bajo mi dintel
una vez
y bastara para la vida
aunque no me traigas
la cosecha del recuerdo
y vengas a juzgarme.
Merezco esto y los destellos
merezco la ausencia de tus ojos
en el cielo,
mariposas redondas en vuelo
acababas de venir
y ya te has ido.
desde el cielo
mas no veo los tuyos
en la profundidad de este abismo,
han de cumplirse las sentencias
que quedaron congeladas.
La oscuridad
germina flores de espanto
en cada esquina,
los cigarros se encienden
como faroles latiendo,
en mis sienes
resbala tu recuerdo.
En mis manos se disuelve
el dilema
como un pan hecho de arena,
son tantas las horas que faltas
son tantos los agujeros
en el cielo.
Mis dedos congelados
se quiebran en la montaña
de tu ausencia
y tu nombre corta la noche
en la madures del olvido,
hay destellos que vuelan
como mariposas redondas
lugares que no conocía
en mi cuarto
y un par estrellas nuevas.
Niégame una vez y veras
que aparezco
niégame dos veces
y sentirás mi presencia,
enloqueceré por ti dos veces
por noche,
la luz se apaga en mis ojos
serás sombras en un momento
y mi pecho hablara de ti.
Se tú la benevolencia
resistente
por una vez,
aparece bajo mi dintel
una vez
y bastara para la vida
aunque no me traigas
la cosecha del recuerdo
y vengas a juzgarme.
Merezco esto y los destellos
merezco la ausencia de tus ojos
en el cielo,
mariposas redondas en vuelo
acababas de venir
y ya te has ido.
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