El Arethra
Poeta recién llegado
La ardua tarea de morir lleva tiempo y duele,
es menester ademàs poseer un gran espìritu
saber que la noche tiene mil amantes
como el hueso y la piedra, la experiencia
y un listado de criaturas màs excelsas.
Nosotros le faltamos el respeto,
somos nada, carne prolongada
del deseo caprichoso de brillar.
Apagarse exige un precio alto,
grados de dolor y entendimiento
ese algo que nos falta por principio.
Callarse de una vez para que entre
el susurro negro de la bilis,
Obedecer la voz, que clame;
aquello a lo que temes, eso acepta
y ofrenda lo que amas para el fin
del sacrificio de ti mismo.
Un magnifico momento de verdad
nos revelarìa
de rodillas al borde del cadalso
donde no habrà nada de nosotros
que parezca digno de alabanza,
probablemente ruga el cuerpo entre temblores
menos artificioso y màs sincero
que todas las palabras balbuceadas.
Esto es parte de un juego màs complejo,
la ardua tarea de morir, el artificio
que separa al suicida del idiota.
La cruel realidad tiene paciencia,
y las aguas profundas son heladas.
Solo quien conoce estas verdades
continua adelante con la idea,
levanta su copa y sus presagios
y bebe despacio:
bienvenida la noche de alas negras.
es menester ademàs poseer un gran espìritu
saber que la noche tiene mil amantes
como el hueso y la piedra, la experiencia
y un listado de criaturas màs excelsas.
Nosotros le faltamos el respeto,
somos nada, carne prolongada
del deseo caprichoso de brillar.
Apagarse exige un precio alto,
grados de dolor y entendimiento
ese algo que nos falta por principio.
Callarse de una vez para que entre
el susurro negro de la bilis,
Obedecer la voz, que clame;
aquello a lo que temes, eso acepta
y ofrenda lo que amas para el fin
del sacrificio de ti mismo.
Un magnifico momento de verdad
nos revelarìa
de rodillas al borde del cadalso
donde no habrà nada de nosotros
que parezca digno de alabanza,
probablemente ruga el cuerpo entre temblores
menos artificioso y màs sincero
que todas las palabras balbuceadas.
Esto es parte de un juego màs complejo,
la ardua tarea de morir, el artificio
que separa al suicida del idiota.
La cruel realidad tiene paciencia,
y las aguas profundas son heladas.
Solo quien conoce estas verdades
continua adelante con la idea,
levanta su copa y sus presagios
y bebe despacio:
bienvenida la noche de alas negras.