lordmercury007
Poeta recién llegado
Pasa el tiempo y los años nos conquistan,
cuando lo inevitable acaricia el deseo olvidado,
llegará el momento en que los sueños desistan,
y renazca efervescente el anhelo atras dejado.
Cuando las hojas permanezcan en otoño interminable,
las cenizas ya no ardan, los colores ya no brillen,
las flores no florezcan y el silencio sea inmutable,
ceremonias grises y calladas que al adios confinen.
Cuando la alegría ya no tenga razón en la renuncia,
cuando el dolor no vuele por doquier gritando,
volveré al mirar la célebre despedida que hoy anuncia,
el alma mía, que inevitablemente va menguando.
y te veré entonces, ahi, entre el mundo, hermosa,
como la primera vez que mis ojos en los tuyos se clavaron,
para enlazar la sempiterna comunión entre el pétalo y la rosa,
y escribir la historia que tu amor y el mío versaron.
No, no sabré que decir si la pena tu seño atrapa,
al mirar los mismos ojos que marchitos se despiden,
se, que en cada suspiro la vida se me escapa,
y mi latido débil, eternos campos no concibe.
Recordaré, momentos que deseaba fuesen indelebles,
como cualquiera que ilusiones aprisiona con recelo,
y maldeciré el destino que nos posó en cuerpos endebles,
y que nos dió efímeras alegrías por consuelo.
Recordaré la tersura de tu piel sobre la mía,
la destrucción de mundos por tus besos,
la aventura de amarnos sin saber si viviría,
de echarnos al mundo para no creer en rezos.
No, no llores, que tus lágrimas me seguiran en la tortura,
no maldigas, que sabes bien, de bendiciones fuimos colmados,
que el te amo para siempre en los dos perdura,
y el silencio no habrá de mantenernos apartados.
Recuérdame, esbozando la alegría de mi destino y el tuyo,
estrújame por último, siento que vas alejándote,
ya no puedo, voy cayendo en este arrullo,
recuérdame, en lo etéreo, en lo infinito, recuérdame amándote.
cuando lo inevitable acaricia el deseo olvidado,
llegará el momento en que los sueños desistan,
y renazca efervescente el anhelo atras dejado.
Cuando las hojas permanezcan en otoño interminable,
las cenizas ya no ardan, los colores ya no brillen,
las flores no florezcan y el silencio sea inmutable,
ceremonias grises y calladas que al adios confinen.
Cuando la alegría ya no tenga razón en la renuncia,
cuando el dolor no vuele por doquier gritando,
volveré al mirar la célebre despedida que hoy anuncia,
el alma mía, que inevitablemente va menguando.
y te veré entonces, ahi, entre el mundo, hermosa,
como la primera vez que mis ojos en los tuyos se clavaron,
para enlazar la sempiterna comunión entre el pétalo y la rosa,
y escribir la historia que tu amor y el mío versaron.
No, no sabré que decir si la pena tu seño atrapa,
al mirar los mismos ojos que marchitos se despiden,
se, que en cada suspiro la vida se me escapa,
y mi latido débil, eternos campos no concibe.
Recordaré, momentos que deseaba fuesen indelebles,
como cualquiera que ilusiones aprisiona con recelo,
y maldeciré el destino que nos posó en cuerpos endebles,
y que nos dió efímeras alegrías por consuelo.
Recordaré la tersura de tu piel sobre la mía,
la destrucción de mundos por tus besos,
la aventura de amarnos sin saber si viviría,
de echarnos al mundo para no creer en rezos.
No, no llores, que tus lágrimas me seguiran en la tortura,
no maldigas, que sabes bien, de bendiciones fuimos colmados,
que el te amo para siempre en los dos perdura,
y el silencio no habrá de mantenernos apartados.
Recuérdame, esbozando la alegría de mi destino y el tuyo,
estrújame por último, siento que vas alejándote,
ya no puedo, voy cayendo en este arrullo,
recuérdame, en lo etéreo, en lo infinito, recuérdame amándote.
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