noelia peláez
Poeta recién llegado
Esa chica
sentada
en la orilla
mirando al cielo
Más la chica
de ojos verdes
se paró a mirar el mar
y sintió
que a él
se debía entregar
La sorpresa
vino después
cuando convirtiose
en sirena
aquella chica
de la tez morena
aquella chica
que miraba el cielo
con esmero
pues al mar
se había entregado
el cual
parecía asustado
agitando sus brazos
como si de un t-sunami tratase
pues había entrado en él
el valor más preciado
aquella chica
de ojos verdes
por marido el mar
que la había amado
sentada
en la orilla
mirando al cielo
Más la chica
de ojos verdes
se paró a mirar el mar
y sintió
que a él
se debía entregar
La sorpresa
vino después
cuando convirtiose
en sirena
aquella chica
de la tez morena
aquella chica
que miraba el cielo
con esmero
pues al mar
se había entregado
el cual
parecía asustado
agitando sus brazos
como si de un t-sunami tratase
pues había entrado en él
el valor más preciado
aquella chica
de ojos verdes
por marido el mar
que la había amado
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