Al matarla

SANGRE

Poeta recién llegado
Y solo veo la pálida cara
de la muerte amiga
entre ardientes horas
de placer etéreo
con la fingida sonrisa
en su macabra estampa
acechando cual rabioso engendro
para abalanzarse luego
y quebrar mi espalda
y jugar entonces
con mi humano cuerpo
sin cruzar palabras
y aun nivel experto
juegos grotescos
que la gente calla.

Pálida cara
de tenues miradas
y rasgos sombríos
Ama asesina
del poeta alegre en su agonía
retrato escrito
de muertes de toda una vida
que yo no he debido
ni ella quería.

Hoy vendo la luz
que despiden sus labios
y su triste cara
cada vez que en sueños
y lo sueno a diario
vengo a visitarla

Vendo la llama
que impulso mis manos
y aun arde en mi alma
al querer ser dueño
de toda su calma
y no poder tomarla

Vendo la frase
que imploro entre gritos
con su voz ahogada
y que yo en silencio
por estar maldito
debo recordarla

Vendo la sangre
que llovió en su llanto

vendo el temblor
que cruzo mi espalda
en aquel momento
en que al morir descalza
me dejo en sus ojos
escrita una carta

vendo mi risa
pues ya no he de usarla
vendo el silencio
en que ahora descansa
vendo el recuerdo
y compro la calma

vendo su esencia
en mi pecho estampada
una sepultura que ahora es mi cama
y las largas horas
en que mis deseos
planearon matarla.
 
Y solo veo la pálida cara
de la muerte amiga
entre ardientes horas
de placer etéreo
con la fingida sonrisa
en su macabra estampa
acechando cual rabioso engendro
para abalanzarse luego
y quebrar mi espalda
y jugar entonces
con mi humano cuerpo
sin cruzar palabras
y aun nivel experto
juegos grotescos
que la gente calla.

Pálida cara
de tenues miradas
y rasgos sombríos
Ama asesina
del poeta alegre en su agonía
retrato escrito
de muertes de toda una vida
que yo no he debido
ni ella quería.

Hoy vendo la luz
que despiden sus labios
y su triste cara
cada vez que en sueños
y lo sueno a diario
vengo a visitarla

Vendo la llama
que impulso mis manos
y aun arde en mi alma
al querer ser dueño
de toda su calma
y no poder tomarla

Vendo la frase
que imploro entre gritos
con su voz ahogada
y que yo en silencio
por estar maldito
debo recordarla

Vendo la sangre
que llovió en su llanto

vendo el temblor
que cruzo mi espalda
en aquel momento
en que al morir descalza
me dejo en sus ojos
escrita una carta

vendo mi risa
pues ya no he de usarla
vendo el silencio
en que ahora descansa
vendo el recuerdo
y compro la calma

vendo su esencia
en mi pecho estampada
una sepultura que ahora es mi cama
y las largas horas
en que mis deseos
planearon matarla.


bONITO POEMAS AMIGO POETA. ME ENCANTO. UN PLACER HABERLO LEIDO.SALUDOS.
 

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