Viste su rostro
de lagrimas mojado,
cogiste su cuerpo
y lo besaste sin apuros.
Querías que el tiempo
se detuviera en un instante;
para volar con sus besos
y morir en su cuerpo.
Soñabas con Ángeles,
eternidades y princesas
fabricando un mundo
a lado de ella.
Te envolvió el cielo
sobre el éxtasis del cuerpo;
llorabas y no por pena
ya que ella amaba
quizás mas que tú a ella.
Y la vida se terminaba
sin prisa y sin freno
y tu veías su rostro
de amor hambriento.
Y llegaste al mundo
donde no hay tiempo,
y los sueños se cumplen
y crece amor eterno
porque los dos eran uno,
latiendo sus corazones
al ritmo de sus cuerpos.