Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
Al ocaso
© Andrés Amendizábal
© Zahir
Déjame poderoso silencio
escribir como dijo Neruda
los versos más tristes hoy.
Déjame sentir el frío miedo
al rozar la mirada en la luna
bebiendo tres cuartos de alcohol.
Y olvida que hoy volé contigo,
en busca del sigiloso camino
que me llevaría al hastío del temor.
Encuentra y busca la voz
que se me ha perdido,
el sollozo que me has dejado,
tíralo al vacío.
Déjame surcar el llanto, tiempo;
para dotar mi paz en el olvido.
Deja marchitar la luz de mi vida
que se ha vuelto un infierno
tras un malévolo y sutil suspiro.
Que quiero olvidar, aunque sea mentira.
Que de magia triste
me has llenado
y de agonía fúrica
llené tus horas.
Embriágame tú,
espléndida corriente,
con surcos llenos de alegría,
vacíos de lágrimas.
Que en esta tormentosa noche
el mar completo lo haré salino
en la hegemonía de un final.
No habrá de mi parte, vida, reproches
Entiendo entonces tu castigo,
y aquel ligero peso que debo soportar.
Esconde en tu mirada
mis tristezas,
que lúgubres se acercan
al final del día
para regocijarse en mi lecho.
Y recuerda cautiva hechicera,
que el alma marchita,
abre paso al andariego
Deja entonces poderoso silencio
postergar con lágrimas mi credo
y esconderme en el baúl de la humedad.
Y eleva sublime aroma,
extracto silente coral,
que a mi ser ha de dejar volar.
Déjame llorar entonces,
que quiero gritar mil cosas
en esta serena y cautiva noche
saciando en alcohol ideas locas.
Déjame poderoso silencio
escribir como dijo Neruda
los versos más tristes hoy.
© Andrés Amendizábal
© Zahir
Déjame poderoso silencio
escribir como dijo Neruda
los versos más tristes hoy.
Déjame sentir el frío miedo
al rozar la mirada en la luna
bebiendo tres cuartos de alcohol.
Y olvida que hoy volé contigo,
en busca del sigiloso camino
que me llevaría al hastío del temor.
Encuentra y busca la voz
que se me ha perdido,
el sollozo que me has dejado,
tíralo al vacío.
Déjame surcar el llanto, tiempo;
para dotar mi paz en el olvido.
Deja marchitar la luz de mi vida
que se ha vuelto un infierno
tras un malévolo y sutil suspiro.
Que quiero olvidar, aunque sea mentira.
Que de magia triste
me has llenado
y de agonía fúrica
llené tus horas.
Embriágame tú,
espléndida corriente,
con surcos llenos de alegría,
vacíos de lágrimas.
Que en esta tormentosa noche
el mar completo lo haré salino
en la hegemonía de un final.
No habrá de mi parte, vida, reproches
Entiendo entonces tu castigo,
y aquel ligero peso que debo soportar.
Esconde en tu mirada
mis tristezas,
que lúgubres se acercan
al final del día
para regocijarse en mi lecho.
Y recuerda cautiva hechicera,
que el alma marchita,
abre paso al andariego
Deja entonces poderoso silencio
postergar con lágrimas mi credo
y esconderme en el baúl de la humedad.
Y eleva sublime aroma,
extracto silente coral,
que a mi ser ha de dejar volar.
Déjame llorar entonces,
que quiero gritar mil cosas
en esta serena y cautiva noche
saciando en alcohol ideas locas.
Déjame poderoso silencio
escribir como dijo Neruda
los versos más tristes hoy.