buzorangel
Poeta recién llegado
Al oído de la bruma
Intenté copiar en versos la heridas de tu aliento.
La sangre de los ríos, el magma de tus escencia.
Intenté arrancar con letras tus pasos, tus huellas,
lo cóncavo de tus ojos mirando al vacío.
Quise tejer con hiedra el prisma de tu voz,
enredando las hojas de tu cuerpo a la falacia del recuerdo.
Articularte en palabras con lengua de piedra verde
y romero marchito del jardín de la elocuencia.
La sangre de los ríos, el magma de tus escencia.
Intenté arrancar con letras tus pasos, tus huellas,
lo cóncavo de tus ojos mirando al vacío.
Quise tejer con hiedra el prisma de tu voz,
enredando las hojas de tu cuerpo a la falacia del recuerdo.
Articularte en palabras con lengua de piedra verde
y romero marchito del jardín de la elocuencia.
Acosador de frases, perpetrador de encuentros
que escapan temerosos al onírico destino de estas líneas.
quise tenerte de nuevo.
que escapan temerosos al onírico destino de estas líneas.
quise tenerte de nuevo.
Quise tenerte de nuevo vengando a la inocencia,
castrando la verdad,
Bebiendo el fuego de tus cabellos en mi almohada
y me tragó el silencio teófago, mutilador de deidades,
inquisidor de árboles.
castrando la verdad,
Bebiendo el fuego de tus cabellos en mi almohada
y me tragó el silencio teófago, mutilador de deidades,
inquisidor de árboles.
Y yo sigo solo,
solo como las piedras sordas al paso de las estrellas.
Ya no te veo,Ya no te escucho,
Estos versos bastardos
delinean la fontera inocua de la locura constante
que amenaza con llevarme lejos.
Perseguido y agobiado mis ideas no son claras.
El movimiento pepetuo de los segundos me revela una verdad inconmensurable
Soy sólo yo el que escucha,
solo como las piedras sordas al paso de las estrellas.
Ya no te veo,Ya no te escucho,
Estos versos bastardos
delinean la fontera inocua de la locura constante
que amenaza con llevarme lejos.
Perseguido y agobiado mis ideas no son claras.
El movimiento pepetuo de los segundos me revela una verdad inconmensurable
Soy sólo yo el que escucha,
En el tránsito casi digestivo de los días
las noches reptan sobre mi cuerpo
acumulándose en polvo que pesa como siglos desertizados.
las noches reptan sobre mi cuerpo
acumulándose en polvo que pesa como siglos desertizados.
Quise llamar al viento mi amigo,
al hombre mi hermano y a ti mi vida entera,
pero todos tenían ya un nombre diferente.
Con sarcasmo halitósico
el tiempo me recodó la inexorable realidad,
la epifanía necrótica,inoportuna:
Soy sólo yo el que escucha!
Y aún sigo solo como las piedras sordas al paso de la luna,
murmurando palabras necias, sin sentido, al oído de la bruma.
al hombre mi hermano y a ti mi vida entera,
pero todos tenían ya un nombre diferente.
Con sarcasmo halitósico
el tiempo me recodó la inexorable realidad,
la epifanía necrótica,inoportuna:
Soy sólo yo el que escucha!
Y aún sigo solo como las piedras sordas al paso de la luna,
murmurando palabras necias, sin sentido, al oído de la bruma.
Juan José Y. Buzo Rangel
Reynosa, Tamaulipas 19/07/2010
Reynosa, Tamaulipas 19/07/2010
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