Sutíl embrujo el de la noche
que lentamente pisan mis pies descalzos;
corazones ausentes han respondido
al llamado de mi memoria,
mientras yo fumo en calma,
apostado en el regazo
del olvido que impunemente
me abraza.
A este olvido debo decirle
que amé;
como un suicida
de corazón a la intemperie,
como un loco
entregado a la voragine
impetuosa de las mareas del amor,
decirle que quisiera
jamás perderme en los
trazos de lo vivido y atesorar
como un avaro las pieles
que aún insisten en no abandonarme,
que quisiera encontrar
en mi pecho la palabra para definir
la travesía recorrida;
que quisiera me deje
un suspiro que no se desarme
con el tiempo,
o un poema digno que retrate
la belleza de mi viaje
en los valles del amor.
Afuera la noche,
funde su aura con las
frases sin dueño
que deambulan en su seno,
sacude los cimientos endebles
de falsas promesas
y miradas vacías sin destinatario,
y yo intento
dibujar en tinta y en papel
los capítulos de ésta bitacora
y mi sendero peregrino.
No quiero la anestesia del olvido,
escribo;
no quiero el hechizo del tiempo que se escapa,
si de los amores tengo éste cuerpo luminoso
y ésta mi alma en agonía;
¡ Bendita la muerte y la resurrección
del corazón que ha latido!
Soledad mía,tan mía;
que no me nuble la vista
este verdugo insensato,
que no quebrante mi espíritu
su espada de hierro invisible,
que no atemorizen mis ganas
su arrasante marea impetuosa,
que no devasten mi poesía los caballos
indomables que viajan en sus vientos.
Soleda mía,tan mía.
Corazones ausentes han respondido;
de ningún reclamo tenemos que ponerlos al tanto,
de ningún reproche en medio del llanto;
brindemos con ellos
celebremos el encuentro
fumemos en calma
escribamos sonetos
Y que el olvido
pase de largo esta noche con su oscura sotana,
pués todavía no ha llegado
el momento
de que le entreguemos el alma...
que lentamente pisan mis pies descalzos;
corazones ausentes han respondido
al llamado de mi memoria,
mientras yo fumo en calma,
apostado en el regazo
del olvido que impunemente
me abraza.
A este olvido debo decirle
que amé;
como un suicida
de corazón a la intemperie,
como un loco
entregado a la voragine
impetuosa de las mareas del amor,
decirle que quisiera
jamás perderme en los
trazos de lo vivido y atesorar
como un avaro las pieles
que aún insisten en no abandonarme,
que quisiera encontrar
en mi pecho la palabra para definir
la travesía recorrida;
que quisiera me deje
un suspiro que no se desarme
con el tiempo,
o un poema digno que retrate
la belleza de mi viaje
en los valles del amor.
Afuera la noche,
funde su aura con las
frases sin dueño
que deambulan en su seno,
sacude los cimientos endebles
de falsas promesas
y miradas vacías sin destinatario,
y yo intento
dibujar en tinta y en papel
los capítulos de ésta bitacora
y mi sendero peregrino.
No quiero la anestesia del olvido,
escribo;
no quiero el hechizo del tiempo que se escapa,
si de los amores tengo éste cuerpo luminoso
y ésta mi alma en agonía;
¡ Bendita la muerte y la resurrección
del corazón que ha latido!
Soledad mía,tan mía;
que no me nuble la vista
este verdugo insensato,
que no quebrante mi espíritu
su espada de hierro invisible,
que no atemorizen mis ganas
su arrasante marea impetuosa,
que no devasten mi poesía los caballos
indomables que viajan en sus vientos.
Soleda mía,tan mía.
Corazones ausentes han respondido;
de ningún reclamo tenemos que ponerlos al tanto,
de ningún reproche en medio del llanto;
brindemos con ellos
celebremos el encuentro
fumemos en calma
escribamos sonetos
Y que el olvido
pase de largo esta noche con su oscura sotana,
pués todavía no ha llegado
el momento
de que le entreguemos el alma...
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