ivoralgor
Poeta fiel al portal
Enciendo la lámpara de la habitación. Las llamas se mecen al compás de la brisa. En la cama reposa tu aroma nocturno. Un cuadro con marco de hierro forjado luce un eclipse. Penetra pulcra la luna por la ventana de cristales, corrediza.
Recorro lentamente las baldosas con los pies descalzos. Una zapatilla negra, con el cordón roto, descansa debajo de la cama. Tu labial brilla sobre el televisor. El aire fresco adormece a las cortinas de la ventana. El dije en forma corazón, que una tarde te regalé, se esconde en el cajón del buró.
El saco negro platica con el saco rosa en la intimidad del closet de puertas labradas. Unas revistas deambulan orientadas a la luz, síntoma de tus lecturas bajo una tenue claridad.
Mis dedos rozan las sábanas desde el pie hasta la cabecera de media luna. Un Cristo de madera protege tus sueños intranquilos de media noche. El vestido de tirantes violeta se abraza tiernamente al cesto blanco en un rincón silencioso y yo... suspirando al otro lado de tu piel.
Recorro lentamente las baldosas con los pies descalzos. Una zapatilla negra, con el cordón roto, descansa debajo de la cama. Tu labial brilla sobre el televisor. El aire fresco adormece a las cortinas de la ventana. El dije en forma corazón, que una tarde te regalé, se esconde en el cajón del buró.
El saco negro platica con el saco rosa en la intimidad del closet de puertas labradas. Unas revistas deambulan orientadas a la luz, síntoma de tus lecturas bajo una tenue claridad.
Mis dedos rozan las sábanas desde el pie hasta la cabecera de media luna. Un Cristo de madera protege tus sueños intranquilos de media noche. El vestido de tirantes violeta se abraza tiernamente al cesto blanco en un rincón silencioso y yo... suspirando al otro lado de tu piel.