Mayca
ES EL MOMENTO DE DESPERTAR A LA ESPIRITUALIDAD
Voy navegando,
un barco me lleva
lejos de mi hogar ....
la mirada está perdida
en el horizonte,
una bandada de gaviotas
vuelan alto,
planean hasta rozar
el mástil del velero,
la noche está oscura
sólo iluminada por la luna.
El velero va lento,
guiado por el viento
hacia otro destino,
lejos de mi patria querida.
La brisa marina me despeina,
juguetea con mi rostro,
mi fina piel
se sonroja por el contacto
con el aire gélido,
de la marisma de la noche,
del consuelo
por llegar a otro puerto.
Allí estará mi amado
esperando el encuentro,
deseando rozar
mis mejillas tan delicadas,
comprobar
que soy de carne y hueso ....
llega por fin el ansiado anhelo.
Por mi parte,
siento en mi interior
el hormigueo terrible,
una duda impera mi vida,
¿deseará el hombre amado
mirar mi rostro?,
qué será de mi vida
después de la lucha
para llegar
al otro lado del mundo.
Pasan los días,
mi corazón palpita
lleno de emociones,
que hacen que día a día
surja el terrible miedo
a la no aceptación,
mis pensamientos me aterran
a la vez que muero por conocer
al hombre
que ha hecho que mi vida
se llene de entusiasmo.
Y al llegar al puerto,
suspiré de emoción
cuando lo ví,
sigilosamente se acercó
a darme un beso,
mi pecho se salía conmovido,
su cuerpo abrazado al mío
me llenaba de cálidas sensaciones,
acurrucados los dos
nos bebíamos las lágrimas,
sentados mirando al mar ...
de fondo la luna llena.
un barco me lleva
lejos de mi hogar ....
la mirada está perdida
en el horizonte,
una bandada de gaviotas
vuelan alto,
planean hasta rozar
el mástil del velero,
la noche está oscura
sólo iluminada por la luna.
El velero va lento,
guiado por el viento
hacia otro destino,
lejos de mi patria querida.
La brisa marina me despeina,
juguetea con mi rostro,
mi fina piel
se sonroja por el contacto
con el aire gélido,
de la marisma de la noche,
del consuelo
por llegar a otro puerto.
Allí estará mi amado
esperando el encuentro,
deseando rozar
mis mejillas tan delicadas,
comprobar
que soy de carne y hueso ....
llega por fin el ansiado anhelo.
Por mi parte,
siento en mi interior
el hormigueo terrible,
una duda impera mi vida,
¿deseará el hombre amado
mirar mi rostro?,
qué será de mi vida
después de la lucha
para llegar
al otro lado del mundo.
Pasan los días,
mi corazón palpita
lleno de emociones,
que hacen que día a día
surja el terrible miedo
a la no aceptación,
mis pensamientos me aterran
a la vez que muero por conocer
al hombre
que ha hecho que mi vida
se llene de entusiasmo.
Y al llegar al puerto,
suspiré de emoción
cuando lo ví,
sigilosamente se acercó
a darme un beso,
mi pecho se salía conmovido,
su cuerpo abrazado al mío
me llenaba de cálidas sensaciones,
acurrucados los dos
nos bebíamos las lágrimas,
sentados mirando al mar ...
de fondo la luna llena.
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