Anais_nin
Poeta recién llegado
Una cama en un rincón
libros desordenados
y gotas de agua que se desvanecen en el aire.
No entiendo por qué lo hizo
Todo, hasta ese momento podía ser sobrellevado;
pero lo hizo
y se sepultó a sí mismo en una ilusa influencia.
No entiendo por qué lo hizo
pero sin causa alguna,
usó mi presencia para lavarse los pies y las manos.
¿Por qué?, ¡Imbécil!
Si tan sólo no hubiese retirado el velo de sus ropas, todo sería perfecto.
Pero intentó contar con la irrealidad de cosas que ni siquiera existen.
¡Por qué lo hiciste!
Si yo tan solo brindé por ti, y sin derramar tu copa bebí cada gota.
Sin derramar tu copa me senté y vi toda una tarde, cómo mis labios se secaban para besar tus gestos.
Pero finalmente hiciste de ti un intruso
y te atreviste a atravesar la calma que las noches me prestan,
y te suicidaste con tus propios actos.
No entiendo por qué creíste que podrías desnudarte frente a un público que no conozco.
No logro entender ¡quién crees que soy!
¡No logro entenderlo!
Para poder verte, necesitaría olvidar y no puedo
beber de las copas derramadas aumenta la sed.
Solo eres un roñoso par de letras que se repiten en el tiempo
Confusión y silencio comprenden que mis ojos se deslicen
por millares de sombras que sonrientes se burlan de mis palabras.
Cambia las dichas y enloquece de una vez.
Da la Gloria a tu Creador y apaga el cigarrillo de una buena vez.
Creo que es tiempo de estar ausente una vez más.
¿Una vez más?
Alcanzaré el vuelo de pájaros azules con mis uñas que afanadas se entremeten por mis heridas.
Desnudaré al silencio con mis manos y volaré entre cielos mortuorios el día en que todos doblen sus rodillas.
Contaré mis pasos hasta la orilla de la noche,
como una niña que viene desde lejos a morir entre los juncos de un sólido pantano de recuerdos rotos.
Suicidaré al poeta que vestido de harapos cruza la puerta de un lavabo entre penumbras.
Calmaré mis versos con verle tirado a mi paso pidiendo perdón.
Olvidar es imposible cuando los tiempos saben decir a la cara
que estás atrapado entre las manecillas del reloj
Cuelgan del viento los segundos al verme partir.
Si tan solo hubiese sabido que te suicidarías desnudo ante mis ojos.
Si tan solo no fuera cierto.
Y
Es que ¿Aún no mueres?
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