Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
AL PRIMER OTROSÍ
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Sí, su Señoría
Ella era muy buena
ángel de mis cuidados
de atenciones llena
Llena, llena de virtudes
Que el panteón del cielo
Todos sus altos dioses
Estaban encantados
Era puntual, prolija
Pulcra de candado
las aguas de la artesa
y el arte en la mesa
Eran su reinado
Conocía todas las flores
Todos los colores
Todas las cruentas guerras
Sus heridas,
sus banderas
y el lecho nuestro de espumas
y de diez mil amores.
Era experta en sanar
De los niños los quejidos
Y mis malos humores
Si, su Señoría
Ella era un dechado
Pero eso a mí
Me tiene
sin el mayor cuidado
Hoy no está conmigo
Está en brazos de otro
Otro toma su mano
Y aunque eso me duele
y que siendo así tan santa
con esas manos tesoro
con esos besos de plata
que humectan de tibio fuego
los rincones de mi alma
Y tenga esos brazos: mañanas
perfumados de rocío
que cuaja frías ventanas
y con vapor por cabellos
como intangibles guirnaldas
en esas tardes idilios
adonde no caben palabras
y tenga sonrisas corcheas
que musicalizan mi casa
Y aunque tenga todo esto
y en lejanía esté su alma
Sepa, Señoría
sepa simplemente
que yo a ella la amo
yo la amo y la adoro
aunque no hubiere sido
tan perfumada de malvas.
&&&&&&
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Sí, su Señoría
Ella era muy buena
ángel de mis cuidados
de atenciones llena
Llena, llena de virtudes
Que el panteón del cielo
Todos sus altos dioses
Estaban encantados
Era puntual, prolija
Pulcra de candado
las aguas de la artesa
y el arte en la mesa
Eran su reinado
Conocía todas las flores
Todos los colores
Todas las cruentas guerras
Sus heridas,
sus banderas
y el lecho nuestro de espumas
y de diez mil amores.
Era experta en sanar
De los niños los quejidos
Y mis malos humores
Si, su Señoría
Ella era un dechado
Pero eso a mí
Me tiene
sin el mayor cuidado
Hoy no está conmigo
Está en brazos de otro
Otro toma su mano
Y aunque eso me duele
y que siendo así tan santa
con esas manos tesoro
con esos besos de plata
que humectan de tibio fuego
los rincones de mi alma
Y tenga esos brazos: mañanas
perfumados de rocío
que cuaja frías ventanas
y con vapor por cabellos
como intangibles guirnaldas
en esas tardes idilios
adonde no caben palabras
y tenga sonrisas corcheas
que musicalizan mi casa
Y aunque tenga todo esto
y en lejanía esté su alma
Sepa, Señoría
sepa simplemente
que yo a ella la amo
yo la amo y la adoro
aunque no hubiere sido
tan perfumada de malvas.
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