ivoralgor
Poeta fiel al portal
La luna cae sedosa
en las lágrimas de mi alma,
la encoge en sollozos,
la cobija entre espinas dolorosas.
Y la soledad penetra
tibia en mi garganta
presta para acometer
de nuevo en la desgracia
de la soledad.
Llana observa la cansina
decrepitud de mis ánimos
volcados en la imperiosa necesidad
de morir de ansiedad.
Cuando languidece
su cuarto menguante
dormita ya la resequedad
de mi espalda
en medio de la nada.
Cuando el amanecer
despunta bajo el sol inquebrantable
los suspiros de mi alma
vagan inertes
al filo de muerte.
Al despertar
me encuentro calcinado,
cenizo, polvoriento,
hecho un manojo
de sordos lamentos.
Mientras la luna renace
mi esencia se discurre
en el purgatorio cundido
de ardores.
en las lágrimas de mi alma,
la encoge en sollozos,
la cobija entre espinas dolorosas.
Y la soledad penetra
tibia en mi garganta
presta para acometer
de nuevo en la desgracia
de la soledad.
Llana observa la cansina
decrepitud de mis ánimos
volcados en la imperiosa necesidad
de morir de ansiedad.
Cuando languidece
su cuarto menguante
dormita ya la resequedad
de mi espalda
en medio de la nada.
Cuando el amanecer
despunta bajo el sol inquebrantable
los suspiros de mi alma
vagan inertes
al filo de muerte.
Al despertar
me encuentro calcinado,
cenizo, polvoriento,
hecho un manojo
de sordos lamentos.
Mientras la luna renace
mi esencia se discurre
en el purgatorio cundido
de ardores.