El río (Soneto Alejandrino)
Rompiendo las arterias de milenarias rocas,
fluyes con rebeldía de inusual desafío,
y bajas serpenteando, a veces escondido,
como una gran serpiente de escamas asombrosas.
Te admiran las riberas bordadas de añoranza
con árboles musgosos y verdes pastizales,
¿Quien no mirar quisiera tus playas virginales
que son como atalayas hechas a la esperanza?
En el trajinar diario formaste una cascada
donde te ves soberbio y un poco temeroso,
por la abrupta caída sobre piedra afilada.
Luego, como si nada con frondosa melena
transitas mansamente con tinte de orgulloso,
que me das regocijo, y una mente serena.
Ramiro Ponce P.