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Al "Roget", que mataron esta noche.

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
Hoy me sacaste el odio, compañero,
esa arma letal que me asesina,
viniste a mi aldea por la noche
ebrio de juventud tan mal nacida
que hiciste pagar tus desvaríos,
tu exceso de alcohol y tu porfía
al más noble de los gatos callejeros,
felino contiguo al alma mía.

Llevabas compañía, no lo dudo,
te erigiste en rey de los miserables;
alguien habrá reído tus (des)gracias,
otro habrá dicho “deja al gato, no lo mates”.
Pero tú, por encima de todos y de todo,
obraste.

Lo habrás llamado,
él siempre acudía:
rubio, cojo,
con una oreja partida
y un corazón gigante.
Te pidió comida, caricias…
¿Qué le diste?

Lo tuviste en tus manos asesinas…
¡Qué poco somos en manos de un cobarde!
La plaza, la fuente, la noche
fueron testigos
junto a otros cobardes.

Esta mañana me levanté y vi
el frontal de la fuente lleno de sangre,
cuatro botellas esparcidas por el suelo
y al “Roget” delante;
muerto, encima de la última piedra
a la que pude llorarle.
 
Algunos pagan sus frustraciones con los demás. Y hay q aguantar oír eso de: " es q estaba borracho", "estaba drogado" "era celoso", es que, es que. Siempre es que.
Y razones que debieran ser un agravante encima son atenuantes. Los hijos de puta lo son siempre, y en ciertas condiciones mas aún.

Un besito Alonso
 
Espero que a ese mal nacido que fue la mano ejecutora se le rompa la juventud sola en alguna de aquellas curvas y que no pueda contarlo y a sus amiguitos colaboracionistas que tengan pesadillas todas las noches con la sangre de la fuente, que la sombra y las piedras de la iglesia que la cobijan no les conceda nunca el perdón ni la paz. Hay que ser muy cobarde y ser un asesino para hacerle daño a Roget.

Alma y mucho sentimiento en este triste poema Vicent, de esos que nunca queremos escribir. Tu poema me ha recordado la película de Los santos inocentes
 
Última edición:
Hoy me sacaste el odio, compañero,
esa arma letal que me asesina,
viniste a mi aldea por la noche
ebrio de juventud tan mal nacida
que hiciste pagar tus desvaríos,
tu exceso de alcohol y tu porfía
al más noble de los gatos callejeros,
felino contiguo al alma mía.

Llevabas compañía, no lo dudo,
te erigiste en rey de los miserables;
alguien habrá reído tus (des)gracias,
otro habrá dicho “deja al gato, no lo mates”.
Pero tú, por encima de todos y de todo,
obraste.

Lo habrás llamado,
él siempre acudía:
rubio, cojo,
con una oreja partida
y un corazón gigante.
Te pidió comida, caricias…
¿Qué le diste?

Lo tuviste en tus manos asesinas…
¡Qué poco somos en manos de un cobarde!
La plaza, la fuente, la noche
fueron testigos
junto a otros cobardes.

Esta mañana me levanté y vi
el frontal de la fuente lleno de sangre,
cuatro botellas esparcidas por el suelo
y al “Roget” delante;
muerto, encima de la última piedra
a la que pude llorarle.
Lo siento amigo, la barbarie humana me resulta totalmente incomprensible... Un abrazo.
 
Por desgracia algunas personas se creen "graciosas" maltratando y asesinando animales, niños y o adultos mayores, espero les llegue el día en que les devuelvan "la gracia" ¡Magnífico poema! Un placer pasar por la triste realidad que enmarcan sus versos, reciba mi más cordial saludo.
 
Ay, Alonso, que desgarradora imagen nos dejas con tus dolidos y tristes versos lleno de impotencia sobre la actitud cobarde de quién o quiénes han asesinado a Roget, que versos más estremecedores donde el alma se desgarra y se desangra por tan cruel actitud... Te dejo mi sentido abrazo estimado amigo!!!
 
Muchas veces he querido escribir poemas sobre casos como este y me declaro absolutamente incapaz. Creo que el asco y el odio que siento por este tipo de hijos de puta me impide escribir algo mínimamente poético. Y no digo más que me enciendo.. Excelente poema, Alonso. Un fuerte abrazo, amigo.
 
Última edición por un moderador:
Hoy me sacaste el odio, compañero,
esa arma letal que me asesina,
viniste a mi aldea por la noche
ebrio de juventud tan mal nacida
que hiciste pagar tus desvaríos,
tu exceso de alcohol y tu porfía
al más noble de los gatos callejeros,
felino contiguo al alma mía.

Llevabas compañía, no lo dudo,
te erigiste en rey de los miserables;
alguien habrá reído tus (des)gracias,
otro habrá dicho “deja al gato, no lo mates”.
Pero tú, por encima de todos y de todo,
obraste.

Lo habrás llamado,
él siempre acudía:
rubio, cojo,
con una oreja partida
y un corazón gigante.
Te pidió comida, caricias…
¿Qué le diste?

Lo tuviste en tus manos asesinas…
¡Qué poco somos en manos de un cobarde!
La plaza, la fuente, la noche
fueron testigos
junto a otros cobardes.

Esta mañana me levanté y vi
el frontal de la fuente lleno de sangre,
cuatro botellas esparcidas por el suelo
y al “Roget” delante;
muerto, encima de la última piedra
a la que pude llorarle.

Hasta dónde puede llegar la atrocidad del ser humano? Sencillamente no tiene limites.
Lo mismo se ha creído más hombre por matar a un animal, señal de que contra otro humano no tendría el valor suficiente de enfrentarse. No le deseo ningún mal, sólo dos cosas, que su "machada" no le deje dormir y que otro humano, un día le de su merecido.
Me ha sobrecogido este poema maestro Alonso, al margen de gustarme lógicamente.
Un fuerte abrazo
 
Hoy me sacaste el odio, compañero,
esa arma letal que me asesina,
viniste a mi aldea por la noche
ebrio de juventud tan mal nacida
que hiciste pagar tus desvaríos,
tu exceso de alcohol y tu porfía
al más noble de los gatos callejeros,
felino contiguo al alma mía.

Llevabas compañía, no lo dudo,
te erigiste en rey de los miserables;
alguien habrá reído tus (des)gracias,
otro habrá dicho “deja al gato, no lo mates”.
Pero tú, por encima de todos y de todo,
obraste.

Lo habrás llamado,
él siempre acudía:
rubio, cojo,
con una oreja partida
y un corazón gigante.
Te pidió comida, caricias…
¿Qué le diste?

Lo tuviste en tus manos asesinas…
¡Qué poco somos en manos de un cobarde!
La plaza, la fuente, la noche
fueron testigos
junto a otros cobardes.

Esta mañana me levanté y vi
el frontal de la fuente lleno de sangre,
cuatro botellas esparcidas por el suelo
y al “Roget” delante;
muerto, encima de la última piedra
a la que pude llorarle.

Un gran desahogo en versos, pero bien dicho, ¡que canallas!, hacer algo tan indigno y a las espaldas, son unos cobardes pero tú tranquilo que el tiempo les dará su merecido. Te felicito por este poema porque has escrito con la fuerza que me encanta, aunque narre toda tu tristeza. Un abrazote poeta, de domingo casi lunes.


Y cuánta sensibilidad tienen estos versos...


Lo habrás llamado,
él siempre acudía:
rubio, cojo,
con una oreja partida
y un corazón gigante.
Te pidió comida, caricias…
¿Qué le diste?
 
Hoy me sacaste el odio, compañero,
esa arma letal que me asesina,
viniste a mi aldea por la noche
ebrio de juventud tan mal nacida
que hiciste pagar tus desvaríos,
tu exceso de alcohol y tu porfía
al más noble de los gatos callejeros,
felino contiguo al alma mía.

Llevabas compañía, no lo dudo,
te erigiste en rey de los miserables;
alguien habrá reído tus (des)gracias,
otro habrá dicho “deja al gato, no lo mates”.
Pero tú, por encima de todos y de todo,
obraste.

Lo habrás llamado,
él siempre acudía:
rubio, cojo,
con una oreja partida
y un corazón gigante.
Te pidió comida, caricias…
¿Qué le diste?

Lo tuviste en tus manos asesinas…
¡Qué poco somos en manos de un cobarde!
La plaza, la fuente, la noche
fueron testigos
junto a otros cobardes.

Esta mañana me levanté y vi
el frontal de la fuente lleno de sangre,
cuatro botellas esparcidas por el suelo
y al “Roget” delante;
muerto, encima de la última piedra
a la que pude llorarle.
Sin comentarios querido amigo, te dejo una lágrima Alonso.
 
¡¡Ay, qué pena!!
¡¡Y qué rabia y qué impotencia!! ¿verdad?
Yo pasé por algo parecido, menos mal que en mi caso lo mataron otros perros, que siempre es más disculpable, porque son animales de instintos primarios y andaban disputándose una hembra en celo. En mi caso, ya te digo, era un perrito y ni siquiera era mío, pero lo eché de menos y salí a buscarlo... lo que sufrí cuando me lo encontré muerto para mí se queda. Me costó llorar durante días.
Y es que hay animales ¿racionales? mucho más depravados que los mal llamados irracionales y que ni siquiera matan por instinto, sino por puro placer.
Casi me has hecho llorar.
Un abrazo.
 
Algunos pagan sus frustraciones con los demás. Y hay q aguantar oír eso de: " es q estaba borracho", "estaba drogado" "era celoso", es que, es que. Siempre es que.
Y razones que debieran ser un agravante encima son atenuantes. Los hijos de puta lo son siempre, y en ciertas condiciones mas aún.

Un besito Alonso
No se les puede conceder ni el beneficio de ser jóvenes... Lo primero que pude balbucear cuando lo vi colocado encima del pedernal de la fuente con la cabeza colgando fue "¡FILLS DE PUTES"... y eso porque mi lengua materna es el valenciano.
Para ciertos actos no deberían existir los atenuantes.
Hoy ya un poco pasó todo... no para él, que todo terminó; pero ayer lo pasé fatal... para colmo me dio por escribir... y me pillaron con la lágrima colgando... era casi un adoptado más de la familia.
Besos, Toñita, y muchas gracias por estar.
 
Espero que a ese mal nacido que fue la mano ejecutora se le rompa la juventud sola en alguna de aquellas curvas y que no pueda contarlo y a sus amiguitos colaboracionistas que tengan pesadillas todas las noches con la sangre de la fuente, que la sombra y las piedras de la iglesia que la cobijan no les conceda nunca el perdón ni la paz. Hay que ser muy cobarde y ser un asesino para hacerle daño a Roget.

Alma y mucho sentimiento en este triste poema Vicent, de esos que nunca queremos escribir. Tu poema me ha recordado la película de Los santos inocentes
Nos mataron al Roget los muy cabrones. Tú ya sabes... los putos "velomoteros" que vuelven de Xativa de fiesta y tienen que parar a consumir y consumar sus fechorías.
Mil maldiciones les he echado... y más ya no porque se me vuelven a soltar las lágrimas.
Lo recogí, quité los envases de bebida... y me hice el duro hasta media mañana... después ya no pude.
Besos, Valentina... nos queda aún unos cuantos callejeros a los que poderles ofrecer el cariño... pero al Roget ya no.
 
Lo siento amigo, la barbarie humana me resulta totalmente incomprensible... Un abrazo.
Es incomprensible el ser humano cuando su instinto se vuelca en la barbarie de querer ser más que otros por la fuerza... y es detestable cuando eligen una víctima que no puede defenderse.
Ya me gustaría a mí verlos en igualdad de condiciones a esos cagones con ruedas (por no decir de mierda).
Muchas gracias, Luz, por tus palabras; sé que sólo era un gato callejero, pero no se merecía ese final.

Un abrazote.
 
¡Pobre gato lo siento mucho. Hay personas sin corazón que bajo la influencia del alcohol cometen actos terribles como este. Es un bello poema pero triste. Saludos.
Fue muy triste, Lou... y no quise pensar demasiado, pero conforme pasaban las horas no podía dejar de pensar en ello. Fue una salvajada lo que hicieron con él.
Un abrazo, amiga, y gracias por venir aunque fuera triste este poema.
 
Por desgracia algunas personas se creen "graciosas" maltratando y asesinando animales, niños y o adultos mayores, espero les llegue el día en que les devuelvan "la gracia" ¡Magnífico poema! Un placer pasar por la triste realidad que enmarcan sus versos, reciba mi más cordial saludo.
Muchas gracias, Fernando. Espero que paguen por sus hechos todos los que se esconden tras la impunidad de sus actos. Sólo era un gato pero por ahí se empieza a no saber distinguir el bien del mal.
Un abrazo amigo.
 
Ay, Alonso, que desgarradora imagen nos dejas con tus dolidos y tristes versos lleno de impotencia sobre la actitud cobarde de quién o quiénes han asesinado a Roget, que versos más estremecedores donde el alma se desgarra y se desangra por tan cruel actitud... Te dejo mi sentido abrazo estimado amigo!!!
Impotencia fue lo que sentí, Romi, cuando vi el macabro escenario... y tuve que volver para llevármelo y me percaté de las atrocidades que habían hecho con él.
Muchas gracias por tu apoyo, amiga, y un gran abrazo.
 
Muchas veces he querido escribir poemas sobre casos como este y me declaro absolutamente incapaz. Creo que el asco y el odio que siento por este tipo de hijos de puta me impide escribir algo mínimamente poético. Y no digo más que me enciendo.. Excelente poema, Alonso. Un fuerte abrazo, amigo.
Te entiendo perfectamente; yo tampoco quería escribirlo pero el odio hacia esos mojigatos iba creciendo y no podía dejar de pensar en el asunto. Cuando lo escribí tampoco pensé en publicarlo, pero en un arrebato subí, enchufé el ordenador y lo trasladé del papel al teclado.
Odio e impotencia eran lo que me consumía. Sería sólo un gato, pero mucho más tierno e indefenso que cualquier humano.
Un abrazo gigante, Luis, y a esperar que el destino les cobre la deuda.
 
Hasta dónde puede llegar la atrocidad del ser humano? Sencillamente no tiene limites.
Lo mismo se ha creído más hombre por matar a un animal, señal de que contra otro humano no tendría el valor suficiente de enfrentarse. No le deseo ningún mal, sólo dos cosas, que su "machada" no le deje dormir y que otro humano, un día le de su merecido.
Me ha sobrecogido este poema maestro Alonso, al margen de gustarme lógicamente.
Un fuerte abrazo
Estoy harto de ver a estos pequeños energúmenos que salen de fiesta con sus ciclomotores y cuando vuelven vacían sus mochilas de bebidas y su mente de frustraciones arremetiendo contra todo lo que pillan en su camino: sean espejos retrovisores de coches aparcados, sean farolas o un viejo gato sumiso tierno y confiado que se cruza en su camino. Esto es una pedanía con una calle y una plaza, y para evitar los controles de la policía en la rotonda de arriba cruzan el pueblo en dirección prohibida... y mejor que no paren, porque si lo hacen aún es peor... como esta noche pasada.
Yo sí que les deseo el mal; y es que se encuentren un día con alguien que les haga probar su propia medicina... como bien dices.
Muchas gracias, Luis, y ya vendrán días mejores.
 
Hoy me sacaste el odio, compañero,
esa arma letal que me asesina,
viniste a mi aldea por la noche
ebrio de juventud tan mal nacida
que hiciste pagar tus desvaríos,
tu exceso de alcohol y tu porfía
al más noble de los gatos callejeros,
felino contiguo al alma mía.

Llevabas compañía, no lo dudo,
te erigiste en rey de los miserables;
alguien habrá reído tus (des)gracias,
otro habrá dicho “deja al gato, no lo mates”.
Pero tú, por encima de todos y de todo,
obraste.

Lo habrás llamado,
él siempre acudía:
rubio, cojo,
con una oreja partida
y un corazón gigante.
Te pidió comida, caricias…
¿Qué le diste?

Lo tuviste en tus manos asesinas…
¡Qué poco somos en manos de un cobarde!
La plaza, la fuente, la noche
fueron testigos
junto a otros cobardes.

Esta mañana me levanté y vi
el frontal de la fuente lleno de sangre,
cuatro botellas esparcidas por el suelo
y al “Roget” delante;
muerto, encima de la última piedra
a la que pude llorarle.
Ayyy Alonso, se extremece mi ser entero al leer estas bellas e intensas letras. Pobre animal, tan dulce, tan tierno, tan y tantas cosas, todas bellas, me sobrecoge el ánimo. Besazos mi querido amigo, llenos de admiración y de cariño....muááácksss...
 
Un gran desahogo en versos, pero bien dicho, ¡que canallas!, hacer algo tan indigno y a las espaldas, son unos cobardes pero tú tranquilo que el tiempo les dará su merecido. Te felicito por este poema porque has escrito con la fuerza que me encanta, aunque narre toda tu tristeza. Un abrazote poeta, de domingo casi lunes.


Y cuánta sensibilidad tienen estos versos...


Lo habrás llamado,
él siempre acudía:
rubio, cojo,
con una oreja partida
y un corazón gigante.
Te pidió comida, caricias…
¿Qué le diste?
Tuve que escribir, sí, porque me ahogaba la angustia y la impotencia. Sabes que le tengo mucho cariño a los animales y les saco de comer por la noche a los callejeros que viven en este pequeño pueblo. Los conozco a todos y todos me conocen. El Roget era el más viejo; le faltaba media pata y media oreja, había sido el jefe, en su juventud, de toda la calle y varias veces intenté adoptarlo a raíz de perder la pata... pero mi gata no dejaba que entrara en casa. Por los perros y el gato no hubiera habido ningún problema, porque ya se conocían y trataban.

Fue muy miserable lo que le hicieron al reventarle la cabeza contra el muro de la fuente... y dejarlo allí en lo alto medio colgando. Me pareció una imagen más de la edad media y sus atrocidades que de estos días.
Espero que la vida les dé lo que merecen a esos cobardes.
Muchas gracias por venir a esta tristeza, Nancy, que tenía que sacar de algún modo.
Besote desde esta pequeña aldea.
 
¡¡Ay, qué pena!!
¡¡Y qué rabia y qué impotencia!! ¿verdad?
Yo pasé por algo parecido, menos mal que en mi caso lo mataron otros perros, que siempre es más disculpable, porque son animales de instintos primarios y andaban disputándose una hembra en celo. En mi caso, ya te digo, era un perrito y ni siquiera era mío, pero lo eché de menos y salí a buscarlo... lo que sufrí cuando me lo encontré muerto para mí se queda. Me costó llorar durante días.
Y es que hay animales ¿racionales? mucho más depravados que los mal llamados irracionales y que ni siquiera matan por instinto, sino por puro placer.
Casi me has hecho llorar.
Un abrazo.
Pena, rabia e impotencia... y después mucha más pena.
Estos animales que visitaron la plaza con motocicletas también creo que eran bastante primarios... y supongo que no les fue nada bien el asunto de los ligoteos.
Es duro encontrárselos muertos de un día para otro; no son personas pero a algunos les tenemos más cariño que a muchos de los que se creen personas.

Un gran abrazo, Eratalia; yo lloré, pero al cabo de unas horas, cuando escribía pensando en lo que habían hecho.
 
Ayyy Alonso, se extremece mi ser entero al leer estas bellas e intensas letras. Pobre animal, tan dulce, tan tierno, tan y tantas cosas, todas bellas, me sobrecoge el ánimo. Besazos mi querido amigo, llenos de admiración y de cariño....muááácksss...
Ya pasó un par de días y a todo nos acostumbramos, pero la imagen del domingo por la mañana fue brutal; había que sacar un poco de odio, aunque no es mi fuerte, y desahogarse.
Muchas gracias, Lomi, siempre por estar y un besazo amiga.
 
Ya pasó un par de días y a todo nos acostumbramos, pero la imagen del domingo por la mañana fue brutal; había que sacar un poco de odio, aunque no es mi fuerte, y desahogarse.
Muchas gracias, Lomi, siempre por estar y un besazo amiga.
Ayyy Alonso, sufro inmensamente por los animales, no soporto su dolor, no lo comprendo ni lo comprenderé jamás, como tantas cosas en la vida... Más besos.....muáááááácksss.....
 
Ayyy Alonso, sufro inmensamente por los animales, no soporto su dolor, no lo comprendo ni lo comprenderé jamás, como tantas cosas en la vida... Más besos.....muáááááácksss.....
Esto es un pueblo pequeño y en las afueras, en unas escuelas abandonadas, viven unos cuantos gatos a los que varios del pueblo les llevamos de comer. No hacen daño a nadie y no todos son confiados… pero el Roget lo era y le costó la vida.
Un besazo y muchas gracias, Lomi, por tu comprensión.
 
Alonso, no voy a comentar tu dolorido poema porque solo me sale mandarte un abrazo enorme y decirte que lo siento muchísimo. No me extraña que estés sufriendo por ese animalito que no hacía daño a nadie, en todo caso seguro que os alegraba a los que lo queríais. Me parecen lo peor esos salvajes sin escrúpulos y sin corazón que han hecho esa barbaridad, qué placer les produjo hacer algo así? No entiendo que alguien se pueda divertir así, que mala gente. Espero que te recuperes pronto de ese dolor y que algún día puedas recordarlo como era él y no como lo encontraste esa noche terrible. Yo tuve hasta hace un año que murió, un conejito como mascota que se llamaba como tu pobre gato, lo sigo echando mucho de menos. Un beso y ánimo Alonso
 

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