Esta mañana al salir
a mi paseo ordinario
presencié un extraordinario
motivo para reír.
De frente vi venir
una pareja extraña
que con mirada huraña
avanzaba con prisa,
lo que causó mi risa
fue su vulgar calaña.
Andaba una muchacha
de pechos colganderos
y cárnicos trasteros
con aires de gabacha.
Su vestido de chacha
pingante por delante,
en su mano un infante
apresurado vuela,
gimiente bestezuela
con lloro de farsante.
a mi paseo ordinario
presencié un extraordinario
motivo para reír.
De frente vi venir
una pareja extraña
que con mirada huraña
avanzaba con prisa,
lo que causó mi risa
fue su vulgar calaña.
Andaba una muchacha
de pechos colganderos
y cárnicos trasteros
con aires de gabacha.
Su vestido de chacha
pingante por delante,
en su mano un infante
apresurado vuela,
gimiente bestezuela
con lloro de farsante.
::
::