Al temblor de tu albada
Sobre la cúpula de los siglos
levanté mi amor
al infinito.
Contigo y a los ojos de la noche,
como un espejo ardido,
te estoy besando
en lo más hondo de lo cierto.
Sólo necesité el milagro de tu rostro
y la boca del silencio
mordiendo el fuego al temblor de tu albada.
Y te di futuros y gaviotas
braceando de mis besos como un mar
alborotado.
Sobre la cúpula de los siglos
levanté mi amor
al infinito.
Contigo y a los ojos de la noche,
como un espejo ardido,
te estoy besando
en lo más hondo de lo cierto.
Sólo necesité el milagro de tu rostro
y la boca del silencio
mordiendo el fuego al temblor de tu albada.
Y te di futuros y gaviotas
braceando de mis besos como un mar
alborotado.