Sara Lebrel
Poeta recién llegado
Al traste con el mundo, hoy no me harás llorar.
Revuelves telarañas que me arañan los suspiros
que deslizo por mi boca, un segundo antes,
de calentarse en mis labios para abrasarte la piel,
y ser la peor falla de Valencia
y consumirme el abril que me recuerda a ti.
Al traste con el mundo, hoy no me derrumbo
ante esa sonrisa tuya adornada de palabras vacías.
Provocas remolinos en mis entrañas
cada vez que causas mi hundimiento en público.
Me lapidas cada vez que los fallos de mis hombros
aplauden el castillo de emociones que me empuja
a tu boca para distraerte y arrancarte el corazón
con mis propios colmillos.
Al traste con el mundo, que hoy no me hundo.
Que hoy mi voz la marco yo en cada sílaba,
pisando fuerte cada risco de tu garganta.
Hoy decido yo el futuro de mis dientes.
Y es que no me los machacaré
contigo en el camino.
Ya no eres esa alcantarilla, puesta ahí,
para caerme de cuello contra tus labios
mal disimulados en la feria de mi espalda.
Al traste con el mundo, que hoy no me consumo
como el humo de tu cigarro mal apagado
que me marca los talones
para que ninguna flecha los toque.
Al traste con el mundo, contigo, y con tus sueños.
Que yo me quedo
Que tú te vas
Y lo nuestro morirá.
Revuelves telarañas que me arañan los suspiros
que deslizo por mi boca, un segundo antes,
de calentarse en mis labios para abrasarte la piel,
y ser la peor falla de Valencia
y consumirme el abril que me recuerda a ti.
Al traste con el mundo, hoy no me derrumbo
ante esa sonrisa tuya adornada de palabras vacías.
Provocas remolinos en mis entrañas
cada vez que causas mi hundimiento en público.
Me lapidas cada vez que los fallos de mis hombros
aplauden el castillo de emociones que me empuja
a tu boca para distraerte y arrancarte el corazón
con mis propios colmillos.
Al traste con el mundo, que hoy no me hundo.
Que hoy mi voz la marco yo en cada sílaba,
pisando fuerte cada risco de tu garganta.
Hoy decido yo el futuro de mis dientes.
Y es que no me los machacaré
contigo en el camino.
Ya no eres esa alcantarilla, puesta ahí,
para caerme de cuello contra tus labios
mal disimulados en la feria de mi espalda.
Al traste con el mundo, que hoy no me consumo
como el humo de tu cigarro mal apagado
que me marca los talones
para que ninguna flecha los toque.
Al traste con el mundo, contigo, y con tus sueños.
Que yo me quedo
Que tú te vas
Y lo nuestro morirá.