Hay un espacio casi desértico entre la realidad y las experiencias del alma, reflejarlo es asimilarlo a un oasis de clemencias. Traspasarlo es una enmienda para la existencia del ser.
ALAMBRISTA ENTRE DIMENSIONES INEXISTENTES.
Camino en la extrañeza de nuevos teatros,
alambrista entre dimensiones inexistentes,
ensayista de esas experiencias de colores,
sueños, ilusiones y texturas secuénciales.
Hermoso sopor, sentido del dolor y placer
juego de sueños para el alma que vuela
de entre los sentimientos de las distancias,
y en alas de tiempos casi equilibristas.
Hago el Silencio y lo refugio en el abrazo,
construyo para él una pirámide de tumbas
y le doy el billete de la eterna partida
para que en regreso a mi cierre sus lados.
Es un triángulo que analizado pide refugio
en el agujero de la gran ventana del alma,
precipitada en el imponente vacío de las ayudas.
Soberano para construir los sacrificios
soy visitante en el oro del desierto, oasis
de reflejos de luces de amarillo glaciar,
espacio que existe sin querer abrir ventanas
y para no sentir el peso del látigo, mi alma
vaga en las danzas de oxigeno desenfrenado.
Y así tan extraño, acumulado en la inmensidad,
alimento mi ser plácido de unos pájaros de aire,
así, obsceno y locuaz en el paréntesis entretejido
de los paquetes verdes de una estrategia amada.
* * * * * * *
luzyabsenta
ALAMBRISTA ENTRE DIMENSIONES INEXISTENTES.
Camino en la extrañeza de nuevos teatros,
alambrista entre dimensiones inexistentes,
ensayista de esas experiencias de colores,
sueños, ilusiones y texturas secuénciales.
Hermoso sopor, sentido del dolor y placer
juego de sueños para el alma que vuela
de entre los sentimientos de las distancias,
y en alas de tiempos casi equilibristas.
Hago el Silencio y lo refugio en el abrazo,
construyo para él una pirámide de tumbas
y le doy el billete de la eterna partida
para que en regreso a mi cierre sus lados.
Es un triángulo que analizado pide refugio
en el agujero de la gran ventana del alma,
precipitada en el imponente vacío de las ayudas.
Soberano para construir los sacrificios
soy visitante en el oro del desierto, oasis
de reflejos de luces de amarillo glaciar,
espacio que existe sin querer abrir ventanas
y para no sentir el peso del látigo, mi alma
vaga en las danzas de oxigeno desenfrenado.
Y así tan extraño, acumulado en la inmensidad,
alimento mi ser plácido de unos pájaros de aire,
así, obsceno y locuaz en el paréntesis entretejido
de los paquetes verdes de una estrategia amada.
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luzyabsenta