Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Ruge el mar,
Cielo tempestuoso,
Chocando las olas,
susurrando el viento,
He arrebatado un ángel al cielo,
He robado la gracia de tu mirada,
que llena ahora de paz mi vida,
con pasionales palabras te digo,
Te amo...
Que no alcanza nunca a ser suficiente,
Alas puras que arriban mi llamado,
alas serenas que de luz bañan mi rostro,
una sola pluma... basta para matarme,
Matar quien fui...
revivir quien soy,
tu mirar reflejo de mil estrellas,
tus labios ambrosía delicada,
Estrechar tu cintura,
volar entre valles lacrimosos,
escondernos a las caricias nocturnas,
¡Esa sera ahora nuestra vida!
¡Volar y descender!
a los confines del silencio,
al principio de los tiempos,
Que sea tu voz,
dulce melodía que robe mi odio,
que sean tus caricias,
el bálsamo que cure mi ayer,
¡Abrázame que el frío me mata!
¡Bésame que la soledad aun me tortura!
¡Dime que eres mía... como yo soy de ti!
Que no sea el cielo juez,
que no sea el infierno verdugo,
¿Acaso el amor no es suficiente razón?
Para abandonarlo todo... vivirlo todo...
Ah corazón enamorado,
corazón bendecido,
por solo el hecho,
de caminar bajo el mismo cielo...
¿Escucharás mis rezos?
¡Deja el vasto abandono!
¡Déjalo a Él que muchos tiene ya!
¡ámame... ámame!
Al pie de Gilbraltar,
con el abismo por testigo,
que como a ti... nadie para amar,
porque tu serás por siempre...
¡Mis alas... mi vida... mi latir!
L.V.
Cielo tempestuoso,
Chocando las olas,
susurrando el viento,
He arrebatado un ángel al cielo,
He robado la gracia de tu mirada,
que llena ahora de paz mi vida,
con pasionales palabras te digo,
Te amo...
Que no alcanza nunca a ser suficiente,
Alas puras que arriban mi llamado,
alas serenas que de luz bañan mi rostro,
una sola pluma... basta para matarme,
Matar quien fui...
revivir quien soy,
tu mirar reflejo de mil estrellas,
tus labios ambrosía delicada,
Estrechar tu cintura,
volar entre valles lacrimosos,
escondernos a las caricias nocturnas,
¡Esa sera ahora nuestra vida!
¡Volar y descender!
a los confines del silencio,
al principio de los tiempos,
Que sea tu voz,
dulce melodía que robe mi odio,
que sean tus caricias,
el bálsamo que cure mi ayer,
¡Abrázame que el frío me mata!
¡Bésame que la soledad aun me tortura!
¡Dime que eres mía... como yo soy de ti!
Que no sea el cielo juez,
que no sea el infierno verdugo,
¿Acaso el amor no es suficiente razón?
Para abandonarlo todo... vivirlo todo...
Ah corazón enamorado,
corazón bendecido,
por solo el hecho,
de caminar bajo el mismo cielo...
¿Escucharás mis rezos?
¡Deja el vasto abandono!
¡Déjalo a Él que muchos tiene ya!
¡ámame... ámame!
Al pie de Gilbraltar,
con el abismo por testigo,
que como a ti... nadie para amar,
porque tu serás por siempre...
¡Mis alas... mi vida... mi latir!
L.V.