viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya conoces el trago amargo
que exilia al corazón
licuado en tu mirada.
Ya sabes más que el infierno
acorazada en tu sonrisa.
Y sólo tienes ocho años,
como ocho tormentas
que no comprenden la calma.
Siempre devuelves la voz
con la fuerza que da explorar
cada universo de tu día,
sobrevolando la estupidez
mecánica del adulto.
Y creces desde adentro,
perfilando un carácter exclusivo
que conduce a la libertad.
Te advierto, el alma de algodón
no te hace más feliz,
pero sólo con ella vivirás
en lugar de cumplir años.
Aquí estoy yo, tan viejo,
y aun capaz de darlo todo
por un beso tuyo, por un beso grande,
por el beso de una vida
que hoy conquista ocho años.
que exilia al corazón
licuado en tu mirada.
Ya sabes más que el infierno
acorazada en tu sonrisa.
Y sólo tienes ocho años,
como ocho tormentas
que no comprenden la calma.
Siempre devuelves la voz
con la fuerza que da explorar
cada universo de tu día,
sobrevolando la estupidez
mecánica del adulto.
Y creces desde adentro,
perfilando un carácter exclusivo
que conduce a la libertad.
Te advierto, el alma de algodón
no te hace más feliz,
pero sólo con ella vivirás
en lugar de cumplir años.
Aquí estoy yo, tan viejo,
y aun capaz de darlo todo
por un beso tuyo, por un beso grande,
por el beso de una vida
que hoy conquista ocho años.