Te lamentas de ser para otro sólo un reflejo,
pero no ves que, aunque de lejos,
yo veo en tus ojos y tu risa un contraste
que quisiera me permitieras borrarte:
tu mirada, aunque brillante, apagada;
tu sonrisa, aunque hermosa, forzada
Te empeñas tanto en ver tu ocaso
que ignoras el alba que a cada paso
y palabra en mí enciendes y alimentas,
alba que sólo se sustenta
en tu encanto y en tu alegría;
tu desdicha también es la mía
Deseas que otro te ame,
yo que más lágrimas no derrames;
deseas que alguien te descubra,
yo que sepas que tú me alumbras
y que río por verte reír No mires ya al mar,
a tu lado estoy, allí me quiero quedar
pero no ves que, aunque de lejos,
yo veo en tus ojos y tu risa un contraste
que quisiera me permitieras borrarte:
tu mirada, aunque brillante, apagada;
tu sonrisa, aunque hermosa, forzada
Te empeñas tanto en ver tu ocaso
que ignoras el alba que a cada paso
y palabra en mí enciendes y alimentas,
alba que sólo se sustenta
en tu encanto y en tu alegría;
tu desdicha también es la mía
Deseas que otro te ame,
yo que más lágrimas no derrames;
deseas que alguien te descubra,
yo que sepas que tú me alumbras
y que río por verte reír No mires ya al mar,
a tu lado estoy, allí me quiero quedar