samuelchirinos
Poeta recién llegado
Muy en la madrugada.
Caído en el abismo sin fondo;
se ven tan lejanos aquéllos días
mucho menos, los que recuerdo;
oscilan en mi mente, rostros,
confundidos en la esperanza,
delirantes voces, incansables en lamento
dolor imposible explicar
corre en mis venas un rio de arena;
clama mi cuerpo el veneno.
No es la sed en mi boca
ni el enjambre en mi vientre
ni siquiera el nudo siego en mi mente;
un trago de aguardiente
calor que reanima mi cuerpo,
miel que corre en mis venas,
La llave a mis cadenas,
un beso, una dulce canción;
alcohol que me quema y me hace soñar
paz simulada que alienta la llama,
que abre la herida hasta hacerla sangrar.
Caído en el abismo sin fondo;
se ven tan lejanos aquéllos días
mucho menos, los que recuerdo;
oscilan en mi mente, rostros,
confundidos en la esperanza,
delirantes voces, incansables en lamento
dolor imposible explicar
corre en mis venas un rio de arena;
clama mi cuerpo el veneno.
No es la sed en mi boca
ni el enjambre en mi vientre
ni siquiera el nudo siego en mi mente;
un trago de aguardiente
calor que reanima mi cuerpo,
miel que corre en mis venas,
La llave a mis cadenas,
un beso, una dulce canción;
alcohol que me quema y me hace soñar
paz simulada que alienta la llama,
que abre la herida hasta hacerla sangrar.
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