Emir
Poeta recién llegado
Llegar a la aldea
reconocerse rozando los hocicos,
mover el júbilo de rabo,
y aullar a la luna
en toda su redondez.
Encender los faroles
que conducen a la guarida,
y saludarse de presagios,
meneando las siluetas,
gozando la desnudez.
Dar inicio a la fiesta
de huellas profundas,
pasos de arena
en tiempo fugaz.
Jadear la carrera
que lleva a encontrarte,
banderas de manchas
que perciben
sin ver.
Y así,
sacudir las orejas,
el cuerpo
la algarabía,
y dejar que vida sea
esa vela encendida,
ese fuego que convoca,
en la tibieza de tu piel.
reconocerse rozando los hocicos,
mover el júbilo de rabo,
y aullar a la luna
en toda su redondez.
Encender los faroles
que conducen a la guarida,
y saludarse de presagios,
meneando las siluetas,
gozando la desnudez.
Dar inicio a la fiesta
de huellas profundas,
pasos de arena
en tiempo fugaz.
Jadear la carrera
que lleva a encontrarte,
banderas de manchas
que perciben
sin ver.
Y así,
sacudir las orejas,
el cuerpo
la algarabía,
y dejar que vida sea
esa vela encendida,
ese fuego que convoca,
en la tibieza de tu piel.