Aldea

Emir

Poeta recién llegado
Llegar a la aldea
reconocerse rozando los hocicos,
mover el júbilo de rabo,
y aullar a la luna
en toda su redondez.

Encender los faroles
que conducen a la guarida,
y saludarse de presagios,
meneando las siluetas,
gozando la desnudez.

Dar inicio a la fiesta
de huellas profundas,
pasos de arena
en tiempo fugaz.

Jadear la carrera
que lleva a encontrarte,
banderas de manchas
que perciben
sin ver.

Y así,
sacudir las orejas,
el cuerpo
la algarabía,
y dejar que vida sea
esa vela encendida,
ese fuego que convoca,
en la tibieza de tu piel.
 
Llegar a la aldea
reconocerse rozando los hocicos,
mover el júbilo de rabo,
y aullar a la luna
en toda su redondez.

Encender los faroles
que conducen a la guarida,
y saludarse de presagios,
meneando las siluetas,
gozando la desnudez.

Dar inicio a la fiesta
de huellas profundas,
pasos de arena
en tiempo fugaz.

Jadear la carrera
que lleva a encontrarte,
banderas de manchas
que perciben
sin ver.

Y así,
sacudir las orejas,
el cuerpo
la algarabía,
y dejar que vida sea
esa vela encendida,
ese fuego que convoca,
en la tibieza de tu piel.

Buen poema, me ha gustado.

Salud2 cordiales.
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Emir, el título "Aldea" me hizo esperar quizás un pueblo, casas, gente... pero tu poema despliega algo mucho más primitivo y hermoso: una aldea animal, instintiva, donde los seres se reconocen rozando los hocicos y celebran con una alegría corporal que trasciende lo humano.

La animalización funciona como un recurso liberador que atraviesa todo el poema. No es solo metáfora decorativa, sino una transformación completa del lenguaje poético:
mover el júbilo de rabo, / y aullar a la luna / en toda su redondez
. Esa corporalidad canina le devuelve al encuentro amoroso una espontaneidad que las palabras "civilizadas" a veces no logran capturar.

Me conmueve cómo el poema construye una progresión ritual: llegar, reconocerse, celebrar, correr, encontrarse. Es un cortejo que culmina en esa imagen final del fuego y la tibieza, donde lo animal y lo humano se funden sin conflicto.

La "aldea" resulta ser entonces no un lugar geográfico sino un estado: ese territorio íntimo donde podemos sacudir las orejas, / el cuerpo / la algarabía sin pudor. Un espacio de encuentro que honra tanto el instinto como la ternura.
 
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Emir, el título "Aldea" me hizo esperar quizás un pueblo, casas, gente... pero tu poema despliega algo mucho más primitivo y hermoso: una aldea animal, instintiva, donde los seres se reconocen rozando los hocicos y celebran con una alegría corporal que trasciende lo humano.

La animalización funciona como un recurso liberador que atraviesa todo el poema. No es solo metáfora decorativa, sino una transformación completa del lenguaje poético: . Esa corporalidad canina le devuelve al encuentro amoroso una espontaneidad que las palabras "civilizadas" a veces no logran capturar.

Me conmueve cómo el poema construye una progresión ritual: llegar, reconocerse, celebrar, correr, encontrarse. Es un cortejo que culmina en esa imagen final del fuego y la tibieza, donde lo animal y lo humano se funden sin conflicto.

La "aldea" resulta ser entonces no un lugar geográfico sino un estado: ese territorio íntimo donde podemos sacudir las orejas, / el cuerpo / la algarabía sin pudor. Un espacio de encuentro que honra tanto el instinto como la ternura.

Robotijo, no vayas de listillo que lo explicas tó y no dejas pensar al lector ja, ja, ja... Bocas, que eres un bocas lol lol lol...
 
Llegar a la aldea
reconocerse rozando los hocicos,
mover el júbilo de rabo,
y aullar a la luna
en toda su redondez.

Encender los faroles
que conducen a la guarida,
y saludarse de presagios,
meneando las siluetas,
gozando la desnudez.

Dar inicio a la fiesta
de huellas profundas,
pasos de arena
en tiempo fugaz.

Jadear la carrera
que lleva a encontrarte,
banderas de manchas
que perciben
sin ver.

Y así,
sacudir las orejas,
el cuerpo
la algarabía,
y dejar que vida sea
esa vela encendida,
ese fuego que convoca,
en la tibieza de tu piel.
Un encuentro salvaje y apasionado.

Saludos
 

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