E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ni cuanto vale sabéis
respirar cada mañana,
tener por vecino al sol
y la montaña cercana.
Oír cantar a los pájaros
en atalayas o ramas
sus melódicas canciones
sin saber de pentagramas.
Mirar las verdes higueras
y naranjos perfumados
todos llenos de sus frutos
con diferentes agrados.
Sentir perfumado azar
en los días de verano,
es como estar en el cielo
para el mortal ser humano.
Ver germinar en el huerto
lo plantado por tus manos,
y en la tierra de labor,
de unos pequeños granos.
La cebolla de cristal
con sus hojas abrazadas
entregando el corazón
al que llora a cuchilladas.
Y el tomate de piel lisa
con su cara de vergüenza
que tu cortas rebanadas
cuando tu cena comienza.
Más con la tierna lechuga
de las caras arrugadas
combinando lo anterior
para hacer las ensaladas.
Y el prolífico maíz,
como una hierba tamaña,
coronado por pendón
que fecunda su entraña.
Sin olvidarse la vid
con sus racimos colgados,
que además de dulces uvas,
vino nos da, fermentados.
No necesitas mercados
ni los lujos ciudadanos,
comiendo lo que cultivas
tal incultos aldeanos.
(redondelas)
P D :Los primeros cuatro versos se los debo a Salvador Lesmo. Mi agraecimiento.
respirar cada mañana,
tener por vecino al sol
y la montaña cercana.
Oír cantar a los pájaros
en atalayas o ramas
sus melódicas canciones
sin saber de pentagramas.
Mirar las verdes higueras
y naranjos perfumados
todos llenos de sus frutos
con diferentes agrados.
Sentir perfumado azar
en los días de verano,
es como estar en el cielo
para el mortal ser humano.
Ver germinar en el huerto
lo plantado por tus manos,
y en la tierra de labor,
de unos pequeños granos.
La cebolla de cristal
con sus hojas abrazadas
entregando el corazón
al que llora a cuchilladas.
Y el tomate de piel lisa
con su cara de vergüenza
que tu cortas rebanadas
cuando tu cena comienza.
Más con la tierna lechuga
de las caras arrugadas
combinando lo anterior
para hacer las ensaladas.
Y el prolífico maíz,
como una hierba tamaña,
coronado por pendón
que fecunda su entraña.
Sin olvidarse la vid
con sus racimos colgados,
que además de dulces uvas,
vino nos da, fermentados.
No necesitas mercados
ni los lujos ciudadanos,
comiendo lo que cultivas
tal incultos aldeanos.
(redondelas)
P D :Los primeros cuatro versos se los debo a Salvador Lesmo. Mi agraecimiento.
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