Cuando la dama de luto riguroso toca a mi puerta
y ésta se abre de par en par,
extenuados e inertes mis sentidos,
temo el incierto más allá.
Agotada la lista de espera,
los días quedarán atrás.
Cuando la negra dama invade hasta mi alma,
temo lo que después vendrá.
El cuerpo devorado entre larvas.
El alma rumbo incierto tomará.
Cuando de mi existencia nada quede,
temo viajar a no sé que lugar.
Quedan mis seres queridos.
Quedan los que me recordarán.
De mi existencia ya nada queda.
Epitafio y triste final.
LEON BERENGUEL FENOY.
y ésta se abre de par en par,
extenuados e inertes mis sentidos,
temo el incierto más allá.
Agotada la lista de espera,
los días quedarán atrás.
Cuando la negra dama invade hasta mi alma,
temo lo que después vendrá.
El cuerpo devorado entre larvas.
El alma rumbo incierto tomará.
Cuando de mi existencia nada quede,
temo viajar a no sé que lugar.
Quedan mis seres queridos.
Quedan los que me recordarán.
De mi existencia ya nada queda.
Epitafio y triste final.
LEON BERENGUEL FENOY.